El combate en los cerros tucumanos que le dio nombre a un pueblo y marcó la historia
¿Sabías por qué un pueblo de Monteros lleva el nombre de un capitán? La historia se remonta a una feroz emboscada en los cerros, donde un acto de valor cambió todo. Descubrí los detalles del combate que marcó a una generación.
Un enfrentamiento armado en las serranías de Monteros, hace casi cinco décadas, no solo dejó un saldo trágico sino que terminó bautizando una localidad. La historia del Capitán Héctor Cáceres, el héroe caído, y la violenta emboscada del ERP en 1975, es un capítulo imborrable de la provincia.
La localidad de Capitán Héctor Cáceres, en el Departamento Monteros, lleva su nombre en homenaje al teniente primero muerto en acción. El hecho ocurrió el 14 de febrero de 1975, durante el combate del Río Pueblo Viejo, donde guerrilleros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) atacaron a tropas del Ejército Argentino.
Este grupo insurgente buscaba establecer un “foco rural” armado en los cerros tucumanos, desafiando al gobierno constitucional de Isabel Perón mediante la violencia política.
¿Cómo se desarrolló la misión?
Ese día, una compañía del Regimiento de Infantería de Montaña 20 y una batería del Grupo de Artillería de Montaña 5, con base en la escuela de Los Sosa, iniciaron una exploración hacia Villa Quinteros. Tras llegar a Pueblo Viejo, la tropa continuó a pie, con un guía civil, ya que el terreno impedía el avance de sus vehículos.
Alrededor de las 16 horas, el pelotón hizo un alto en las compuertas del río Pueblo Viejo. Los oficiales decidieron regresar por una ruta alternativa, bordeando el cauce del río para ampliar su radio de acción.
La emboscada y el acto de heroísmo
Durante la marcha, el teniente Rodolfo Ritcher detectó a un hombre armado con uniforme en un camino lateral. El sujeto abrió fuego de inmediato, forzando a Ritcher a buscar cobertura. Mientras retrocedía, recibió un disparo de Itaka en la espalda que lo dejó gravemente herido en el suelo, desatándose un intenso combate.
Al ver a su compañero caído, el teniente primero Héctor Cáceres corrió hacia él para asistirlo y protegerlo, sin dejar de responder al fuego enemigo. Su valentía tuvo un costo mortal: un impacto certero en el cuello lo derribó, causándole la muerte casi instantánea.
Testigo de la escena, el herido Ritcher logró tomar una granada, activarla y arrojarla hacia los atacantes. La explosión confirmó la muerte de al menos uno de los guerrilleros.
La intervención aérea y el desenlace
El combate se intensificó con la llegada de dos helicópteros artillados de la Aviación del Ejército, que intentaron aterrizar en la zona. Sin embargo, fueron repelidos por fuego de misiles tierra-aire lanzados por la guerrilla.
En un segundo intento, las aeronaves lanzaron misiles sobre las posiciones enemigas en la orilla izquierda del río. Uno de los helicópteros logró posarse en un islote cercano a la orilla derecha, permitiendo la evacuación del teniente Ritcher, quien fue trasladado en camilla a Tucumán para recibir atención médica.
Al finalizar el enfrentamiento, con la caída de la noche, las fuerzas nacionales hicieron un balance. Del lado guerrillero, dos integrantes del ERP habían sido abatidos. Las bajas propias fueron el teniente primero Héctor Cáceres, muerto, y el teniente Rodolfo Ritcher, herido de gravedad. Este episodio quedó grabado en la memoria y en la geografía de Tucumán.
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