El club que rompió todas las reglas: así funciona el deporte donde nadie es 'especial'

En Del Viso, un club de rugby y hockey desafía las etiquetas: personas con y sin discapacidad comparten equipo, entrenamientos y metas. ¿El resultado? Una inclusión real que va más allá del deporte.

InfoTucumán · 17/07/2026 · min de lectura
El club que rompió todas las reglas: así funciona el deporte donde nadie es 'especial'

El club que rompió todas las reglas: así funciona el deporte donde nadie es 'especial'

En la Asociación Deportiva Francesa de Del Viso, un grupo de 40 jugadores con y sin discapacidad intelectual comparte equipo, entrenamientos y metas. No hay invitados ni roles secundarios: todos son jugadores del mismo equipo. Así funciona el Mixed Ability, un modelo que está transformando vidas dentro y fuera de la cancha.

¿Qué es el Mixed Ability y por qué es diferente?

Hace cinco años, un grupo de integrantes del club convocó a los entrenadores Hernán Bennett y Adrián Bertholaga para iniciar un proyecto pionero en Argentina. En ese momento, eran muy pocas las instituciones que desarrollaban esta modalidad.

“El Mixed Ability propone algo muy simple, pero profundamente transformador: no crear un deporte para personas con discapacidad, sino compartir el mismo deporte entre personas con y sin discapacidad. Es una verdadera experiencia de inclusión”, explicaron los entrenadores.

Aquí nadie participa como invitado ni como beneficiario de una actividad especial. Todos son jugadores del mismo equipo, con los mismos colores, los mismos entrenamientos, los mismos desafíos y el mismo sentido de pertenencia.

Entrenamientos sin etiquetas ni edades

Una de las particularidades del equipo es que no se organiza según diagnósticos ni edades. Los entrenamientos se adaptan a las características de cada persona, pero sin perder de vista que todos forman parte del mismo grupo.

Cada práctica incluye entrada en calor, ejercicios y juegos específicos del deporte, un partido donde todos participan y una ronda final de elongación, respiración y reflexión sobre lo vivido.

“Nosotros no organizamos los entrenamientos alrededor de los diagnósticos, sino alrededor de las personas. Cada jugador tiene fortalezas, tiempos y formas de aprender diferentes. Eso sucede en cualquier equipo”, afirmaron.

Otra de las frases que identifica al proyecto es que “el almanaque no cuenta”. En la cancha, pueden entrenar juntos un niño de 10 años y un adulto de 25. “La discapacidad suele imponer demasiadas etiquetas a lo largo de la vida. Nosotros no queremos agregar una más. Lo que nos une no es la edad, sino el entusiasmo por entrenar, el compromiso con el equipo y las ganas de compartir”, señalaron.

Los cambios que se ven fuera de la cancha

Aunque los entrenadores destacan las mejoras físicas y motrices que logran los jugadores, aseguran que los avances más importantes aparecen en la vida cotidiana. “Vemos personas que comienzan a tomar decisiones con mayor autonomía, que construyen nuevas amistades, ganan confianza para expresarse, sostienen compromisos y descubren que pertenecen a un equipo”, contaron.

Esos cambios también alcanzan a las familias, que encuentran en el club una red de contención y acompañamiento. “Muchas veces nos cuentan que sus hijos esperan toda la semana el entrenamiento. También organizamos jornadas donde las familias ingresan a la cancha para jugar con nosotros, además de viajes, almuerzos, cenas y giras de fin de año”, explicaron.

Una lección que va más allá del deporte

Los entrenadores reconocen que ninguno tenía experiencia previa trabajando con personas con discapacidad intelectual y que el aprendizaje fue mutuo. “Creíamos que nosotros íbamos a enseñarles, pero con el tiempo descubrimos que ellos también tenían mucho para enseñarnos. Nos mostraron cómo disfrutar el deporte en su esencia. No importa quién hace el try o el gol: todos lo celebran. Se ayudan entre sí, respetan los tiempos de cada compañero y valoran el esfuerzo por encima del resultado”, expresaron.

“El desafío más grande no es deportivo, sino cultural. La barrera no está en las personas con discapacidad; la barrera sigue siendo social. No esperen a sentirse completamente preparados para empezar. Nosotros tampoco teníamos todas las respuestas cuando comenzamos, pero dimos el primer paso y nuestro club se enriqueció enormemente gracias a esta experiencia”.

Entrenadores y jugadores en la canchaEntrenadores con jugadores

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