El Chapo ya no quiere fugarse: la desesperada estrategia literaria del narco más temido del mundo

¿Qué haría un capo narco encerrado 23 horas al día en una celda de hormigón? Escribir. El Chapo Guzmán envió 13 cartas desde la prisión más segura del mundo. Pero hay un detalle que nadie esperaba.

Por infotucuman · 12/06/2026 · min de lectura
El Chapo ya no quiere fugarse: la desesperada estrategia literaria del narco más temido del mundo

Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, el exlíder del Cartel de Sinaloa, pasó de planear túneles y sobornos a confiar en la escritura para recuperar su libertad. Envió 13 cartas en las últimas semanas desde la prisión más segura de Estados Unidos, donde cumple tres condenas que lo mantendrán tras las rejas para siempre.

¿Quién es el recluso 89914053?

En la ADX Florence, conocida como ‘La Alcatraz de las Rocosas’, el capo ya no es ni Chapo ni Joaquín: es solo un número. Allí pasa 23 horas al día en una celda de hormigón con una cama, un escritorio y un taburete del mismo material, un inodoro, un lavatorio y una ducha. La única luz natural entra por una ventana de apenas 10 centímetros de ancho.

Su régimen de aislamiento se llama SAMs (Medidas Administrativas Especiales) y solo lo sufren 50 presos en todo el sistema penal estadounidense, en su mayoría terroristas y narcotraficantes. Bajo este régimen, no puede hablar con los guardias, recibe visitas contadas y tiene monitoreo constante. Siempre hay una luz prendida: nunca conoce la oscuridad.

Las cartas que nadie cree

En sus misivas, Guzmán denuncia que sus derechos humanos son violados, que el aire que respira está sucio y el agua contaminada. Pide clemencia, un nuevo juicio y ser devuelto a México. Pero el juez rechazó sus pedidos de plano. En un giro inesperado, aseguró ser inocente y culpó al gobierno mexicano de la violencia. También jugó la carta del racismo: dijo que lo discriminan por mexicano, peor que a los terroristas islámicos.

Incluso afirmó que el caso debe desestimarse por falta de pruebas y que el jurado fue presionado. Sobre el asesinato del cardenal Posadas Ocampo en 1993, sostuvo que él solo era un viajero que quedó en medio de una balacera. Nadie cree esa versión.

El 7 de mayo exigió un nuevo juicio y ser repatriado. Al día siguiente, envió cuatro cartas más a otros jueces, al alcalde de Brooklyn y al senador Marco Rubio. Todas sin éxito.

¿Escribe realmente El Chapo?

Las cartas, escritas en un inglés con errores y términos legales que antes desconocía, despertaron sospechas. Muchos creen que tiene un ghostwriter: probablemente su abogado. La inteligencia estadounidense descubrió que, pese al aislamiento, seguía enviando mensajes a sus hijos, por lo que limitaron aún más sus comunicaciones.

Más allá de la veracidad de sus alegatos, el caso abre un debate: ¿son humanas las condiciones de aislamiento total que sufren estos presos? El rey de la ilegalidad, acostumbrado a la acción directa, ahora apela al método más civilizado: la escritura. Una paradoja que lo mantiene vivo, pero sin libertad.

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