El caso que conmocionó a Tucumán: a dos décadas del crimen, la justicia se prepara para un juicio histórico
¿Qué pasó realmente en aquella madrugada de febrero de 2006? A 20 años del crimen que marcó a una generación, la justicia tucumana se apresta a revelar todos los detalles en un juicio que promete ser histórico.
La muerte de Paulina Lebbos, ocurrida en febrero de 2006, finalmente tendrá su juicio oral y público en Tucumán a partir del 2 de marzo. Víctor César Soto, su expareja y padre de su hija, enfrentará la acusación de homicidio agravado por alevosía en un proceso que busca cerrar una de las páginas más oscuras y dilatadas de la historia judicial provincial.
El fiscal de Cámara, Carlos Sale, elevó la causa a juicio tras afirmar que “la prueba reunida permite afirmar, con el grado de certeza exigido en esta etapa, que Soto es penalmente responsable de la muerte de Paulina Lebbos”. Este paso marca un punto de inflexión tras años de una investigación plagada de desvíos y encubrimientos que mantuvieron en la impunidad el caso.
¿Qué dice la acusación sobre la madrugada del crimen?
Según la reconstrucción del Ministerio Público, los hechos ocurrieron en la madrugada del 26 de febrero de 2006, entre las 6.30 y las 7, en el domicilio de Soto ubicado en la calle Estados Unidos al 1.200, en San Miguel de Tucumán. La joven, que tenía llave del departamento, habría mantenido una discusión con su pareja.
El fiscal sostiene que Soto la tomó del cuello y la ahorcó con violencia hasta provocarle la muerte por asfixia, aprovechando su superioridad física y actuando con intención homicida. Para la fiscalía, el hecho no terminó con la muerte.
El ocultamiento del cuerpo y la búsqueda de impunidad
La acusación afirma que, tras el crimen, Soto pidió ayuda para deshacerse del cuerpo. Con la colaboración de Sergio Hernán Kaleñuk, trasladó el cadáver hasta la zona de Tapia, donde fue abandonado a la vera de la ruta 341. “El ocultamiento del cuerpo formó parte de la misma secuencia criminal orientada a asegurar la impunidad”, remarcó el fiscal Sale.
Las pruebas que sustentan la imputación incluyen una amplia gama de elementos: testimonios, informes de telefonía, pericias forenses, autopsias y reconstrucciones de las últimas horas de la víctima. Muchos de estos indicios surgieron durante el juicio por encubrimiento conocido como “Causa Gómez”, que derivó en condenas contra ex jefes policiales y funcionarios.
Antecedentes de violencia y la conducta del acusado
Entre los elementos que, según la fiscalía, comprometen a Soto, figuran antecedentes de violencia en la relación. Durante el juicio por encubrimiento surgieron referencias a discusiones, escenas de celos y conductas de control que, para el acusador, permiten comprender el contexto previo al crimen.
Otro punto central es la conducta del imputado tras la desaparición. El fiscal señaló que Soto mostró una actitud “desinteresada”, no participó activamente de la búsqueda y habría incurrido en contradicciones. Paulina fue vista con vida por última vez la noche del 25 de febrero de 2006. Su cuerpo fue hallado el 11 de marzo, en medio de un escenario marcado por irregularidades investigativas que demoraron durante años el avance sobre la autoría material.
Un camino judicial largo y tortuoso
Recién en 2019, la sentencia del juicio por encubrimiento ordenó investigar formalmente a Soto por el homicidio. Esa decisión quedó firme en 2021, habilitando el proceso que ahora llegará a debate. El juicio será llevado adelante por los jueces Fabián Fradejas, Luis Morales Lezica y Gustavo Romagnoli.
Para la fiscalía, se trata de un momento histórico: por primera vez se discutirá en un juicio oral y público quién fue el responsable de la muerte de Paulina Lebbos. A dos décadas del crimen, el proceso buscará dar una respuesta judicial a uno de los casos más emblemáticos de la historia reciente de Tucumán, cerrando una herida que permaneció abierta durante 20 años.
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