El Bajo tucumano: los nueve momentos que sellaron su destino y la batalla por rescatarlo

¿Sabías que una sola decisión en 1995 cambió para siempre la cara de uno de los barrios más históricos de Tucumán? Descubrí los nueve momentos clave que explican el misterioso deterioro de El Bajo y por qué los nuevos planes para rescatarlo podrían ser la última oportunidad.

Por infotucuman · 22/02/2026 · min de lectura
El Bajo tucumano: los nueve momentos que sellaron su destino y la batalla por rescatarlo

El Bajo, uno de los barrios más históricos de San Miguel de Tucumán, lleva décadas en una lucha silenciosa contra el deterioro. Una serie de decisiones políticas y administrativas tomadas desde 1978 alteraron para siempre su fisonomía y dinamismo comercial, configurando un escenario complejo que hoy intenta revertirse con nuevos proyectos. Este recorrido por los hechos clave explica cómo un área neurálgica llegó a su estado actual.

¿Cómo comenzó el declive?

El punto de inflexión inicial ocurrió en 1978 con el cierre definitivo del ramal ferroviario y de la estación Central Norte. Esta decisión le arrebató al barrio uno de sus principales motores económicos y de circulación de personas, modificando profundamente su pulso cotidiano. La zona, históricamente vinculada al intercambio con el interior provincial, comenzó a perder vitalidad.

Ocho años después, en 1986, la mudanza del Aeropuerto Benjamín Matienzo a Cevil Pozo generó un crecimiento desordenado hacia el sudeste de la Capital. Este desarrollo impactó en el área de influencia de El Bajo, siendo la actual avenida Papa Francisco —antigua pista aérea— un ejemplo visible de una expansión urbana sin planificación integral.

Proyectos fallidos y una ordenanza incumplida

En 1994, el traslado de la Terminal de Ómnibus a pocas cuadras dejó la antigua estructura sin un destino claro. La plaza La Madrid, el edificio de la ex terminal y las calles circundantes empezaron a evidenciar un deterioro progresivo, con ocupaciones parciales y un uso fragmentado del espacio público.

Dos años antes, en 1992, una iniciativa municipal parecía traer esperanza. La ordenanza 1.937 declaró de Interés Turístico Municipal un amplio sector del barrio, con el objetivo de unificar criterios estéticos, restaurar fachadas y mejorar veredas e iluminación. Se implementó un Programa de Renovación de Áreas Urbanas, pero solo cuatro edificios fueron intervenidos antes de que la falta de presupuesto frenara el plan, dejándolo inconcluso.

El hecho más determinante: el “Mercado de Pulgas”

Un momento crucial llegó en 1995. Mediante el decreto 163, durante la intendencia de Rafael Bulacio, se creó un mercado en la ex Terminal con la intención de relocalizar a los vendedores ambulantes del microcentro. Con el tiempo, el espacio se expandió hasta ocupar gran parte de la manzana y calles aledañas, generando saturación, desorden comercial y conflictos en el uso del espacio público. Este hecho es señalado como uno de los más determinantes en la consolidación del deterioro urbano.

Los intentos por darle un uso institucional al edificio abandonado continuaron sin éxito. En 1997, el ex concejal José Ricardo Ascárate propuso instalar allí el Palacio Municipal y recuperar su entorno, incluida la plaza La Madrid. La iniciativa no prosperó. Ocho años después, en 2005, el entonces concejal Gustavo Usandivaras insistió con la idea de establecer el “Palacio Municipal 29 de Septiembre”, junto a un paquete de medidas para recuperar el barrio bajo el amparo de la ordenanza 1.773. Tampoco avanzó.

¿Hay esperanza en el horizonte?

En la actualidad, nuevas iniciativas buscan cambiar la suerte del barrio. El legislador José Seleme impulsa dos proyectos. Uno busca declarar Patrimonio Cultural a la plaza La Madrid y su entorno, y ya tiene dictamen favorable en comisión. La otra propone la creación del Organismo de Coordinación y Planificación El Bajo (OCP-El Bajo), bajo la órbita del Ministerio de Obras Públicas provincial, para superar las trabas jurisdiccionales entre municipio, Provincia y organismos ferroviarios.

En paralelo, el municipio de la Capital presentó un Master Plan de intervención integral que amplía el perímetro de acción y propone una transformación más profunda del barrio. El proyecto se encuentra en etapa de desarrollo y su implementación dependerá de definiciones técnicas, presupuestarias y políticas.

A lo largo de medio siglo, El Bajo pasó de ser un nodo estratégico de transporte y comercio a un sector marcado por el desorden y la falta de planificación sostenida. Entre decisiones estructurales y proyectos de recuperación que nunca se concretaron, se configuró un escenario complejo. Hoy, con nuevas iniciativas sobre la mesa, el futuro del barrio vuelve a estar en discusión. El desafío es que, esta vez, los planes superen la instancia declarativa y se traduzcan en intervenciones efectivas y sostenibles en el tiempo.

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