El asado argentino en peligro: la advertencia de un economista que pone en jaque la mesa familiar

¿Cuánto más tendremos que esperar para volver a disfrutar de un asado sin que duela el bolsillo? Un economista reveló los motivos detrás de la crisis de la carne y por qué el alivio podría demorar años.

Por infotucuman · 24/02/2026 · min de lectura
El asado argentino en peligro: la advertencia de un economista que pone en jaque la mesa familiar

El precio de la carne vacuna, símbolo de la mesa argentina, podría mantenerse en niveles críticos durante los próximos dos o tres años. Una combinación de factores climáticos y ciclos productivos ha generado una crisis de oferta sin precedentes, con un aumento del 75% en el último año que supera ampliamente la inflación general.

El economista David Miazzo, en diálogo con Splendid AM 990, explicó que el mercado está operando bajo una lógica implacable de oferta y demanda. La raíz del problema se remonta a la sequía extrema que afectó al campo entre 2022 y 2023, un evento que desató una cadena de consecuencias que hoy golpea el bolsillo de los consumidores.

¿Por qué la carne no baja de precio?

Durante aquella sequía, la falta de pasturas obligó a los ganaderos a desprenderse de sus animales de forma masiva para evitar que murieran en los campos. Ese proceso de liquidación generó una sobreoferta momentánea que mantuvo los precios bajos, pero hoy muestra su cara más amarga: una severa falta de terneros y una “máquina de producir” seriamente dañada.

Con la llegada de las lluvias y la mejora de las pasturas, los productores iniciaron un proceso de retención de hacienda. “El productor prefiere hoy mantener al animal en el campo para que gane kilos, lo que estira los plazos de producción”, señaló Miazzo. Esto significa que los animales tardan más tiempo en llegar a las góndolas, reduciendo la disponibilidad inmediata de carne y presionando los precios al alza.

Este proceso de recría es una etapa necesaria para recomponer el stock nacional, pero tiene un impacto directo en el mostrador. Miazzo advirtió que el ciclo ganadero es intrínsecamente lento, por lo que la recuperación total del rodeo demandará entre dos y tres años.

La presión internacional y el cambio en la dieta

A este escenario interno se le suma un frente internacional demandante. Estados Unidos se ha convertido en un importador neto de proteína argentina, lo que presiona los valores globales hacia arriba, aunque el techo local lo pone la maltrecha capacidad de pago de los consumidores argentinos.

Ante la imposibilidad de convalidar los nuevos precios de los cortes vacunos, los consumidores han volcado su preferencia hacia otras proteínas más económicas. Si bien la Argentina mantiene un estatus récord de consumo total de carnes (vacuna, aviar y porcina), con 116,5 kilos por habitante registrados en 2025, la composición de esa canasta cambió drásticamente.

La carne vacuna se mantiene en torno a los 50 kilos anuales, pero ya no es la reina indiscutida. El pollo, con 47,7 kilos, ya compite “palo a palo” con la vaca por el primer puesto en la preferencia diaria. Mientras tanto, el cerdo alcanzó los 18,9 kilos, impulsado por una mayor producción local e importaciones estratégicas.

“El consumidor termina sustituyendo por preferencia o por precio relativo”, afirmó Miazzo, confirmando que la dieta nacional vive una transformación profunda. Mientras el precio del kilo de carne vacuna se mantenga en estos niveles, la tendencia hacia el pollo y el cerdo seguirá consolidándose, al menos hasta que el ciclo ganadero logre equilibrar la oferta de terneros en el mediano plazo.

La información fue publicada originalmente por iProfesional.

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