El ajuste energético que dejó a 2,5 millones de hogares sin subsidios en dos años
El Gobierno eliminó los subsidios a 2,5 millones de hogares en electricidad y gas. ¿Quiénes quedaron fuera y cómo impacta en las tarifas? Los detalles de un ajuste que marca un antes y después en la política energética.
El Gobierno nacional eliminó los subsidios a la energía para 1,6 millones de hogares en electricidad y casi 900.000 en gas desde que asumió Javier Milei. El recorte total supera los U$S 5.600 millones en dos años y medio, según datos oficiales del Ente Nacional Regulador del Gas.
El gasto en subsidios pasó de representar el 1,4% del PBI a cerca del 0,6%, con la meta de reducirlo al 0,5% en 2026. Casi la mitad de los hogares ya paga la tarifa plena, dependiendo del servicio.
¿Cómo cambió la cantidad de beneficiarios?
En electricidad, los beneficiarios cayeron de 10,8 millones a 8,73 millones. En gas, de 5,64 millones a 4,78 millones. La transformación se consolidó con el sistema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), que reemplazó el esquema por ingresos de 2022.
La Secretaría de Energía depuró los registros y detectó más de 15.000 hogares en barrios cerrados que recibían subsidios, unos 370.000 usuarios fallecidos aún en los padrones y cerca de 1,59 millones de hogares que cumplían requisitos pero no habían solicitado el beneficio. También se eliminaron los subsidios para comercios e industrias.
Desde el Ejecutivo sostienen que el objetivo es evitar que sectores de altos ingresos reciban asistencia estatal y redirigir los recursos a los más vulnerables.
Impacto en tarifas y cobrabilidad
En electricidad, una factura promedio pasó de $21.069 con subsidio a $46.488 sin asistencia. En gas, de $33.987 a $39.309. Estas subas convirtieron a los servicios energéticos en uno de los principales factores de presión inflacionaria en 2026, con aumentos cercanos al 20% durante el primer trimestre.
Sin embargo, el ajuste mejoró la cobrabilidad del 48% al 97%, reduciendo la morosidad. La expansión de la producción local impulsada por Vaca Muerta moderó algunos costos estructurales.
Especialistas coinciden en que la medida excede un simple recorte y configura un cambio de régimen. El desafío será sostener este esquema sin profundizar el impacto sobre el poder adquisitivo de los hogares.
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