El agua entró a las aulas y el piano estuvo a punto de quedar bajo el agua: el drama del Conservatorio de Bella Vista
El agua invadió las aulas y la dirección, poniendo en riesgo hasta un piano. ¿Cómo lograron los docentes del Conservatorio de Bella Vista evitar una tragedia cultural en medio del caos? Los detalles de una jornada de angustia e improvisación.
Las intensas lluvias que colapsaron gran parte de Bella Vista no solo inundaron calles y casas, sino que también irrumpieron en un espacio clave para la cultura tucumana. El anexo del Conservatorio Provincial de Música y de la ESEA, ubicado en San Martín 148, sufrió la entrada de agua en sus aulas y dirección, generando una situación de emergencia entre docentes y alumnos que debieron actuar rápido para salvar lo más valioso.
La docente Carla Guzmán relató que el temporal fue tan fuerte que terminó colapsando la ciudad. Dentro del edificio educativo, la situación se volvió crítica cuando el agua comenzó a filtrarse en diferentes sectores, incluyendo las propias aulas y la dirección de la institución.
La angustiosa operación para salvar un piano
Uno de los momentos de mayor tensión se vivió en una de las salas donde se encuentra un piano. Ante el avance del agua, el instrumento, cuya madera es extremadamente sensible a la humedad, corrió grave riesgo de dañarse irreversiblemente.
Frente a la emergencia, el personal y los docentes del establecimiento no dudaron. Improvisaron una solución inmediata colocando ladrillos debajo del piano para elevarlo y mantenerlo a salvo del agua que ya ingresaba. La maniobra, realizada en medio de la angustia, logró preservar el valioso instrumento.
“Pensar que podíamos perder algo tan valioso nos generó mucha impotencia”, expresó Guzmán al recordar esos minutos de desesperación. La preocupación fue aún mayor considerando que días antes habían iniciado una campaña solidaria para recolectar instrumentos para sus estudiantes.
Un edificio histórico que muestra su fragilidad
El Conservatorio funciona en ese inmueble desde el año 2020, pero la construcción data de la década de 1940. Anteriormente, albergó a la Escuela de Manualidades Agustina Boucau de García Fernández.
Con el paso del tiempo, el edificio histórico ha mostrado signos evidentes de desgaste, propios de su antigüedad y del tipo de estructura. Según explicó la docente, las lluvias constantes de las últimas semanas no hicieron más que acelerar ese proceso de deterioro, dejando al descubierto las limitaciones de la infraestructura para resistir estos fenómenos.
Una historia de idas y vueltas sin sede propia
La institución arrastra una larga historia de traslados. A lo largo de sus más de cuatro décadas de existencia, el Conservatorio de Bella Vista ha funcionado en distintos espacios de la ciudad sin haber logrado contar nunca con un edificio propio y adecuado a sus necesidades.
Actualmente, el anexo reúne a 22 docentes, dos auxiliares y alrededor de 100 estudiantes que desarrollan allí su formación musical. Cabe destacar que la propuesta educativa que se imparte en esta sede no incluye el nivel superior.
El temporal reciente dejó en evidencia, una vez más, la fragilidad edilicia del lugar y la vulnerabilidad de los espacios culturales tucumanos frente a fenómenos climáticos cada vez más intensos. Mientras tanto, la comunidad educativa continúa su lucha diaria para preservar los instrumentos y las condiciones mínimas que permitan sostener la actividad en un contexto marcado por la adversidad.
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