El adiós silencioso a una era: la histórica fábrica de termos que apagó sus hornos tras 83 años
Una marca argentina legendaria apagó los hornos después de 83 años. ¿Cómo es el doloroso proceso que llevó a despedir a 170 trabajadores y empezar a fabricar en el otro lado del mundo? La historia detrás de la reinvención forzada de un ícono industrial.
Una empresa argentina con ocho décadas de historia tomó una decisión que conmovió a su plantel. Tras una caída del 50% en sus ventas, despidió a 170 trabajadores y trasladó su producción a Asia, en un giro dramático para sobrevivir.
Lumilagro, fundada en 1941 por cuatro familias, fue durante años la única fábrica de termos de vidrio de América. Conducida hoy por la cuarta generación, su director, Martín Nadler, relató el difícil momento que atraviesa la industria nacional. “Hemos pasado malos momentos, en 1999 fue muy grave”, recordó, señalando que la devaluación del 2001 les dio un respiro al hacer competitiva la producción local.
¿Qué llevó al cierre de la fábrica?
El punto de quiebre llegó con una avalancha de importaciones. Según Nadler, al país ingresan anualmente millones de unidades de contrabando, principalmente desde Paraguay. “Son termos tóxicos y truchos, cuando están en contacto con agua caliente desprenden metales cancerígenos”, alertó el empresario, criticando la falta de control estatal.
Este fenómeno golpeó de lleno al producto estrella de Lumilagro: el termo de vidrio. “La caída de ventas es del 50%”, confirmó Nadler. Aunque el mate es un consumo considerado de primera necesidad, la empresa no pudo sostener su planta en Tortuguitas, provincia de Buenos Aires.
Un ajuste doloroso: de 300 a 50 empleados
El impacto humano de esta crisis fue severo. La compañía, que en 2013 llegó a tener 300 empleados directos y 50 indirectos, inició un proceso de reducción masiva. “En los últimos dos años tuvimos que reducir el plantel y 170 personas se fueron con retiro voluntario, fue un proceso dolorosísimo”, confesó el director ejecutivo.
Hoy, la firma opera con apenas 50 trabajadores directos y otros 50 indirectos. “Lloré al despedir a algunos trabajadores que me conocían desde los 5 años”, admitió Nadler, quien aseguró que la medida fue entendida como necesaria para el futuro de la empresa.
La reinvención: fabricar en China para competir
Frente a este escenario, la estrategia cambió radicalmente. Hace cuatro años, Lumilagro decidió comenzar a fabricar en China. “Queríamos tener el mejor termo para mate del mundo”, explicó Nadler sobre el nacimiento de la línea Luminox Pampa.
El proceso no fue sencillo. Tras un año buscando fábrica, la competencia compró la planta elegida y les prohibió trabajar para ellos. Finalmente, tras seis meses más de búsqueda, encontraron un nuevo proveedor. “Mandarlas a fabricar afuera es un salto en calidad… el ahorro en el costo es de un 15%”, detalló.
Ahora, las ampollas de vidrio se importan de India y Vietnam, y los termos de acero se fabrican en China. En Tortuguitas solo mantienen una línea reducida de acero y se dedican a la personalización de unidades con serigrafías, incluyendo una reciente asociación con Disney.
Un futuro ambicioso con sello argentino
Pese al traslado de la producción, los planes de la marca son expansivos. El primer paso será abrir locales propios. “El primer local lo abriremos en el shopping OH Buenos Aires, seguramente será para el segundo semestre”, anunció Nadler.
La visión es tener 15 locales en las principales ciudades del país para 2030. Paralelamente, redoblan la apuesta por la exportación. “Nuestro termo Luminox Pampa es mejor que el extranjero que cuesta tres veces más”, afirmó el empresario, destacando su pico cebador y “vertido celestial”.
Ya venden en el mercado latino de Estados Unidos, Chile, España, Francia y Australia, y esperan duplicar las exportaciones este año. Nadler dejó una puerta abierta al futuro: “Si vuelve a ser conveniente fabricar en Argentina, lo volveremos a hacer”.
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