EE.UU. intercepta dos petroleros de la “flota fantasma” vinculada a Venezuela y Rusia

La Guardia Costera de EE.UU. abordó y confiscó los petroleros Bella I y Sophia, de la “flota fantasma” vinculada a Venezuela. La operación, ordenada por un tribunal federal, buscaba interrumpir el financiamiento de regímenes sancionados.

Por infotucuman · 07/01/2026 · min de lectura
EE.UU. intercepta dos petroleros de la “flota fantasma” vinculada a Venezuela y Rusia

La Guardia Costera de Estados Unidos, en una operación conjunta con varias agencias federales, abordó y confiscó dos buques petroleros vinculados al régimen de Maduro y a redes de evasión de sanciones. Las acciones, una en el Atlántico Norte y otra cerca del Caribe, fueron calificadas como un golpe al financiamiento del narcoterrorismo.

La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, divulgó este miércoles imágenes del operativo donde equipos tácticos especializados tomaron control de los buques cisterna Bella I y Sophia. Ambos navíos, parte de lo que las autoridades denominan la “flota fantasma”, se encontraban atracados en Venezuela o en ruta hacia ese país cargando crudo.

Una persecución en alta mar

Según el relato oficial, el Bella I llevaba semanas intentando evadir la captura. En un esfuerzo desesperado, la embarcación cambió repetidamente su bandera, pintó un nuevo nombre en el casco y alteró su registro durante la huida. La persecución fue llevada a cabo por la tripulación del USCGC Munro, que siguió al buque a través de tormentas peligrosas en el océano.

“La heroica tripulación… vigilando diligentemente y protegiendo a nuestro país con la determinación y el patriotismo que enorgullecen a los estadounidenses”, expresó Noem, agradeciendo el trabajo de los guardacostas. La funcionaria envió un mensaje contundente a los criminales: “Pueden huir, pero no pueden esconderse”.

Incautación por orden judicial federal

El Comando Europeo de Estados Unidos confirmó en redes sociales que la incautación del M/V Bella 1 se realizó en el Atlántico Norte en virtud de una orden emitida por un tribunal federal estadounidense, por violaciones a las sanciones. La operación fue coordinada entre el Departamento de Justicia, Seguridad Nacional (DHS) y el Departamento de Guerra.

El contexto de la acción se enmarca en un esfuerzo más amplio por interrumpir el flujo de recursos hacia regímenes sancionados. El buque, que terminó siendo rebautizado como Marinera, ya estaba bajo sanciones del Departamento del Tesoro desde 2024, por presuntamente formar parte de una red que transportaba crudo iraní para financiar a la Guardia Revolucionaria y a Hezbollah.

Cambio de bandera y protección rusa

Los eventos se precipitaron el 21 de diciembre de 2025, cuando el buque se dirigía a Venezuela. Tras un primer intento fallido de abordaje por parte de la Guardia Costera en el Caribe, la tripulación rechazó la inspección y huyó hacia aguas del Atlántico Norte. Fue durante esta fuga que pintó una bandera rusa en el casco y gestionó su registro bajo pabellón de ese país.

La operación de confiscación ocurrió poco después de que se difundieran informes de que Rusia había enviado al menos un submarino para escoltar al petrolero, que viajaba oficialmente vacío. Respecto al otro buque incautado, el Sophia, un funcionario estadounidense citado por el New York Times indicó que enarbolaba falsamente la bandera de Camerún.

La secretaria Noem fue concluyente al afirmar que su gobierno no cejará en “interrumpir la financiación del narcoterrorista dondequiera que la encontremos, punto”. La incautación de estos dos buques representa una de las acciones más visibles y agresivas de la administración estadounidense contra las redes de evasión de sanciones que operan en el hemisferio.

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