Dormir con luz: el hábito nocturno que puede dañar seriamente tu corazón

Estudio con 90.000 personas revela que dormir con luz aumenta hasta un 56% el riesgo de insuficiencia cardíaca. La exposición nocturna altera el ritmo circadiano y eleva peligrosamente las probabilidades de infarto y ACV.

Por infotucuman · 16/01/2026 · min de lectura
Dormir con luz: el hábito nocturno que puede dañar seriamente tu corazón

Un estudio científico internacional reveló que la exposición a la luz durante la noche, incluso mientras se duerme, incrementa de manera significativa el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. La investigación, que siguió a casi 90.000 adultos durante una década, encontró aumentos de hasta el 56% en el riesgo de insuficiencia cardíaca.

El trabajo, realizado por científicos de Estados Unidos y Australia y publicado en la prestigiosa revista JAMA Network Open, analizó datos de participantes del Reino Unido. Para medir con precisión la exposición lumínica, los voluntarios utilizaron sensores en la muñeca durante sus horas de sueño a lo largo de casi diez años.

Los resultados fueron contundentes y se mantuvieron incluso después de ajustar por otros factores como la edad, los hábitos de sueño, la duración del descanso y enfermedades preexistentes. Las personas con mayor exposición a la luz nocturna presentaron un riesgo notablemente más alto de sufrir diversos problemas cardíacos.

Los riesgos concretos para la salud cardiovascular

El análisis estadístico arrojó cifras alarmantes. Comparados con quienes dormían en entornos oscuros, los participantes más expuestos a la luz durante la noche tuvieron un 56% más de riesgo de desarrollar insuficiencia cardíaca. El peligro de sufrir un infarto aumentó en un 47%.

Además, el estudio detectó un incremento del 32% en el riesgo de enfermedad coronaria y del 30% en la probabilidad de padecer un accidente cerebrovascular. Los investigadores también observaron una mayor propensión a las arritmias.

Un dato que llamó la atención de los científicos fue que las mujeres con alta exposición lumínica nocturna mostraron un riesgo mayor de enfermedad coronaria en comparación con los hombres, un hallazgo que abre nuevas líneas de investigación.

El mecanismo biológico detrás del peligro

Los expertos explican que el mecanismo detrás de esta asociación está íntimamente ligado al ritmo circadiano, el reloj interno del cuerpo que regula funciones esenciales como el sueño, la presión arterial, el metabolismo y la liberación de hormonas. La luz nocturna interfiere con la producción de melatonina, una hormona clave tanto para dormir como para la regulación cardiovascular.

El profesor Frank Scheer, neurocientífico del Hospital Brigham and Women’s de Boston y coautor del estudio, fue claro en sus recomendaciones: “Si mantenés la iluminación muy tenue, por debajo de cinco lux —el equivalente a unas pocas velas a la distancia de un brazo—, todavía podés ver el entorno sin alterar de forma significativa el reloj biológico”.

Daniel Windred, investigador de la Universidad Flinders en Australia y parte del equipo, admitió que los resultados sorprendieron: “Esperábamos encontrar algún efecto, pero ver un aumento cercano al 60% en el riesgo de insuficiencia cardíaca asociado a la luz nocturna brillante fue impactante”. Windred agregó que creen que la luz altera los ritmos circadianos de forma crónica, lo que finalmente eleva el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Un hábito común y subestimado

Dormir con el televisor encendido, usar luces intensas en la habitación, dejar lámparas prendidas o exponerse a pantallas brillantes antes de acostarse son prácticas muy extendidas. Los especialistas advierten que no se trata solo de conciliar el sueño, sino de hacerlo en las condiciones adecuadas para que el organismo se repare.

La mayoría de las personas tarda entre 10 y 20 minutos en dormirse después de apagar la luz. Ese período de oscuridad es fundamental para que el cuerpo active los mecanismos necesarios para un descanso verdaderamente reparador y saludable.

Recomendaciones prácticas para un sueño saludable

Los investigadores coinciden en que reducir la exposición a la luz durante la noche es una medida simple, accesible y sin efectos adversos que puede marcar una gran diferencia. El propio profesor Scheer sugirió que “preguntar a las personas con riesgo cardiovascular cómo es su exposición a la luz nocturna debería ser parte de las recomendaciones de salud”.

Entre las sugerencias concretas se encuentran dormir con el dormitorio lo más oscuro posible, evitar tener televisores, computadoras o celulares encendidos durante la noche, y utilizar luces tenues y cálidas si es necesario levantarse. También se recomienda reducir el uso de pantallas en las horas previas a ir a la cama.

Los autores del estudio concluyeron que “evitar la luz nocturna puede ser una estrategia útil para reducir el riesgo cardiovascular”. Dormir a oscuras, por lo tanto, deja de ser un simple consejo de bienestar para convertirse en un hábito protector con respaldo científico para la salud del corazón.

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