Doble crimen en el río Coronda: familiares desmienten la hipótesis del abigeato
Dos primos fueron hallados fusilados en una lancha en el río Coronda, Santa Fe. La familia asegura que cazaban para alimentar a sus hijos y que la escena fue manipulada para hacerlos pasar por cuatreros.
Los cuerpos de dos primos fueron hallados fusilados en una lancha a la deriva en Santa Fe. Sus familiares aseguran que salían a cazar para alimentar a sus hijos y que la escena del crimen fue manipulada para encubrir el homicidio.
La investigación por el hallazgo de dos hombres asesinados a tiros de escopeta en una embarcación que navegaba sin rumbo por el río Coronda, en la provincia de Santa Fe, avanza entre versiones contrapuestas. Las autoridades lograron identificar a las víctimas como Martín Félix Cabrera, de 31 años, y José Oscar Cabrera, de 30, primos residentes en el paraje costero de Alto Verde. Pese a que la pesquisa oficial maneja la línea de que podrían haber estado involucrados en robo de ganado, sus seres queridos ofrecen un relato diametralmente opuesto.
“Cazaban para comer”: el relato familiar sobre la última salida
Daniel, hermano de José, y Noemí, familiar de las víctimas, se presentaron ante la prensa para refutar la teoría del cuatrerismo. Aseguraron que los primos partieron entre las 18 y 19 horas del martes 30 de diciembre con un objetivo claro: “Cazaban para que los hijos y sobrinos tuvieran para comer en las fiestas. José tiene tres hijos y Martín una nena. Somos gente humilde, no tenemos para comer”, declararon. Según su versión, la actividad consistía en pescar y cazar carpinchos, una práctica para “buscar el plato” y solventar las necesidades básicas del hogar.
La preocupación comenzó cuando los hombres no regresaron en su horario habitual, ya entrada la madrugada o la mañana del miércoles 31. Ese mismo día, al mediodía, un familiar vio circular en medios locales un video y fotografías de una lancha a la deriva y presintió lo peor. Horas más tarde, personal de Prefectura Naval accedió a la embarcación, que se encontraba estancada en una zona de camalotes, y confirmó el macabro hallazgo: los dos cuerpos sin vida y, además, el cadáver de un bovino.
Contradicciones en la escena del crimen
El examen médico-legal estableció que las muertes fueron causadas por disparos de escopeta, dato que coincidía con la presencia de cartuchos en el interior de la lancha. Este elemento, sumado al bovino faenado y a un perro muerto también encontrado en la canoa, alimentó inicialmente la hipótesis de un enfrentamiento relacionado con el abigeato. Sin embargo, la familia de los Cabrera cuestiona vehementemente estos indicios.
“El que mata una vaca no la deja ahí. Eso no lo hacían ellos. Jamás”, afirmaron con contundencia. Respecto al can, añadieron: “Iban solos a pescar y a cazar carpinchos, nunca salían con un perro”. Para los parientes, estos elementos fueron plantados deliberadamente. “En la canoa estaba todo: los teléfonos, el motor, el arma legal. Si alguien les apuntó por algo, que expliquen por qué. No tenían que matarlos”, resaltaron, argumentando que no hubo robo.
La hipótesis de un montaje para encubrir el homicidio
La teoría que sostienen los familiares apunta a una manipulación posterior a los asesinatos. Creen que la escena fue alterada para “hacer pasar el doble homicidio como un caso de abigeato” y así desviar las pesquisas o justificar el ataque. “Para echarles el cargo a ellos, como si fueran cuatreros”, explicaron. Con dolor, Daniel se lamentó: “Mi hermano fue a buscar un plato de comida y lo mataron como a un perro. Iban a la isla solo a rebuscársela”.
Mientras la familia clama por justicia, la investigación continúa su curso bajo la dirección del fiscal en turno, Carlos Lacuadra, quien deberá dilucidar entre las pistas materiales y el testimonio de los allegados para esclarecer los motivos y autores de este brutal crimen que mantiene en vilo a la comunidad de Alto Verde.
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