Discutió por un cruce en el centro y el conductor sacó un arma: la víctima revivió el infierno
El conductor lo insultó, sacó una pistola y le disparó en la cara. La víctima contó cómo logró salvarse y los testigos revelaron detalles escalofriantes del ataque en pleno centro.
Un violento episodio de tránsito en pleno centro tucumano casi termina en tragedia. Un ciclista recibió un disparo en el hombro luego de que un conductor lo insultara y, sin mediar palabra, le apuntara al rostro y accionara el gatillo. La víctima relató los segundos de terror que vivió y la Justicia avanza en la investigación.
Cristian Emanuel Palacios, de 43 años, oriundo de Jujuy y radicado en Tucumán desde hace dos décadas, habló tras recibir el alta médica. Contó que todo ocurrió cerca de las 13.30 cuando se dirigía en bicicleta al colegio de su hijo por calle San Juan al 600.
“Todo se inició por un problema de tránsito, un cruce. Las calles en hora pico son complicadas y no se puede andar”, señaló. Según su relato, circulaba antes de llegar a Muñecas cuando pasó junto a un automóvil blanco y escuchó un bocinazo, aunque no logró identificar al conductor porque un colectivo obstaculizaba la visión.
Palacios continuó su marcha hasta ubicarse delante del transporte público y observó que el conductor le hacía señas para acercarse. “Pensé que era algún amigo, algún conocido o un compañero de trabajo”, recordó. Sin embargo, al aproximarse a la ventanilla descubrió que no conocía a quien lo llamaba.
“Me reclamó por qué le había rozado el auto con la bicicleta. Le dije que no había tocado ningún vehículo, que nunca pasó lo que él decía”, afirmó. El intercambio verbal escaló rápidamente. “Empezó a insultarme, a decirme ‘negro de mierda’. Me molestó que me faltara el respeto y ahí comenzó una discusión”, indicó.
El ciclista sostuvo que el conductor estaba acompañado por una niña que, según le pareció, podría ser su hija. “No le importó nada. Parece que estaba llevando a la niña al colegio”, dijo.
El momento del disparo
“Vi de frente el cañón. Era para que me pegara en la cara o en la cabeza. Cuando vi el hueco del arma me agaché rápido y me terminó hiriendo en el hombro”, relató Palacios. Luego del disparo, logró tomar su bicicleta y desplazarse hasta una esquina cercana. “Todavía no sentía dolor”, recordó.
También cuestionó la reacción del acusado: “Fue una cobardía lo que hizo. No puede tener un arma así. No puede responder de esa manera”. El hombre manifestó inquietud por situaciones que observó tras el ataque. “Me llamó mucho la atención que cuando llegaron los policías lo saludaron con la mano como compañeros; lo conocían y después lo detuvieron. Eso es lo que me preocupa”, sostuvo.
Palacios señaló que aún no había podido brindar formalmente su declaración al momento de recibir el alta. “A mí me llevaron policías para firmar una denuncia donde yo no dije nada. No hablé nada. Recién ahora voy a poder declarar”, expresó.
El hombre, que trabaja como cocinero, señaló que su estado general es estable, aunque reconoció preocupación por el impacto laboral y emocional. “Tengo dolor en el hombro y angustia por no poder trabajar. Mi familia quedó muy preocupada”, manifestó. En cuanto a su estado médico, explicó que deberá continuar con controles posteriores. “Gracias a Dios la bala no atravesó ninguna zona vital”, concluyó.
Testigos del horror
María Laura Gutiérrez, secretaria de un consultorio médico ubicado en la zona, expresó: “Así no se puede vivir. Es increíble que alguien saque un arma y dispare por una estupidez. Tenemos que preguntarnos si todavía podemos llamarnos una sociedad civilizada”.
Luis Jiménez, portero de un edificio cercano, recordó: “Parecía una discusión como las miles que se ven por cuestiones de tránsito. De repente volvió al auto, pensé que se iba a ir, pero sacó un arma, caminó unos metros y disparó”. Luego del disparo, el escenario se volvió caótico. “La gente comenzó a gritar. El agresor quedó aturdido. Muchos querían reducirlo, pero tenía la pistola y nadie se animaba. Después llegó la Policía y lo detuvo. Yo escuché un solo disparo, aunque otros dicen que hubo más”, indicó.
Juan José Mendoza, otro testigo, calificó la escena como un acto de “salvajismo”. “No había motivo alguno para disparar. La Policía llegó rápido y logró reducirlo. El herido estaba fuera de sí y quienes vimos todo también queríamos atraparlo”, expresó.
El detenido y la investigación
Gustavo José Orce permanece alojado en la Seccional Primera en calidad de aprehendido. La investigación avanza bajo la conducción del fiscal Mariano Fernández. Los investigadores ya tomaron declaraciones a varios testigos y analizaron imágenes de cámaras de seguridad instaladas en la zona.
Durante el procedimiento se secuestró una pistola calibre .40 con cargador y proyectiles, además del Ford Focus involucrado. El jefe de Policía, Joaquín Girvau, confirmó que el arma estaba registrada a nombre del acusado y desmintió versiones que indicaban que se trataba de un integrante de la fuerza. “Está confirmado que el arma estaba registrada a su nombre y también desmentimos que sea un efectivo policial”, sostuvo.
Fuentes judiciales indicaron que Orce reconoció la propiedad del arma y habría manifestado inicialmente pertenecer a una fuerza de seguridad, una situación que ahora también es analizada por la Fiscalía. Uno de los puntos clave que busca determinar la investigación es la forma en que el arma era transportada. La normativa establece que una persona autorizada puede trasladarla, pero sin cargador colocado ni proyectiles en la recámara. Especialistas señalaron que, si esa condición fue incumplida, podría agravarse aún más la situación procesal del detenido.
Por el momento, Orce deberá responder por portación de arma de guerra, aunque la principal discusión gira en torno a la figura penal definitiva. Los investigadores no descartan imputarlo por tentativa de homicidio agravada por el uso de arma de fuego, una acusación que podría complicar severamente su futuro judicial.
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