Detenido en Benjamín Paz rompe el silencio: “Droga no vendo, ni vendí nunca”
Desde el penal tucumano, Walter “Petiso David” Lobos rompió el silencio ante la Justicia. Acusado de manejar una fortuna de $500 millones proveniente del narcotráfico y la usura, dio su versión de los hechos. ¿Qué argumentos esgrimió para defenderse de las graves imputaciones que también involucran a su círculo íntimo?
Walter “Petiso David” Lobos, detenido en el penal tucumano, enfrenta una grave acusación por lavado de activos y narcotráfico que involucra una fortuna estimada en $500 millones. Desde su celda, el hombre conocido por su ostentosa vida en redes sociales salió al cruce de las imputaciones durante su declaración indagatoria, deslizando los detalles de una defensa que apunta a justificar el origen de un dinero que, según la fiscalía, manejaba sin actividad laboral formal.
La investigación, a cargo del fiscal federal Agustín Chit, sostiene que Lobos habría montado desde 2012 una estructura destinada a blanquear dinero proveniente de actividades ilícitas, presuntamente vinculado al clan “Los Gardelitos”. La pesquisa no lo señala como un actor solitario, sino como el presunto cabecilla de una red familiar.
¿Quiénes integraban la red familiar investigada?
Según los expedientes, la red habría estado compuesta por su actual pareja, Ana Sofía Pompone Míguez; su ex esposa, María Valeria Linch; sus hijos Giselle, Abal, Román y Katya; y su madre, Mercedes Galván. El grupo es investigado por la adquisición de vehículos de alta gama, la contratación de múltiples seguros y la realización de numerosos viajes internacionales a destinos como Brasil, México, Italia y Estados Unidos.
Uno de los focos de la investigación está puesto en los movimientos financieros de Pompone Míguez, registrada como empleada pública. En un lapso de tres años, habría operado sumas superiores a los $300 millones mediante transferencias y billeteras virtuales, sin presentar un respaldo documental que justifique el origen de esos fondos.
La defensa del “Petiso David”: ¿Usura y comisiones?
Frente a este escenario, Walter Lobos presentó su versión de los hechos. Reconoció dedicarse a prestar dinero, una actividad que, según afirmó, aprendió de su padre. Explicó que su pareja accedía a créditos bancarios con tasas bajas (cercanas al 4%) para luego prestar esos fondos con intereses mensuales que oscilaban entre el 15% y el 25%. “Por los montos que manejábamos, $300 millones no son nada”, argumentó ante la Justicia.
También sostuvo que obtenía ingresos a través de comisiones por la venta de propiedades y vehículos que terceros le confiaban. Esta línea defensiva busca justificar el volumen de dinero en movimiento y los bienes a su nombre, pese a no contar con un empleo registrado.
En un giro personal, Lobos brindó detalles íntimos durante su declaración. Reveló que es padre de 12 hijos, con quienes mantiene un vínculo estrecho, y señaló que algunos cursan estudios universitarios. “A todos les enseñé algo de mi profesión: ser oportunistas para los negocios”, expresó. Afirmó que sus ingresos mensuales oscilan entre los tres y cuatro millones de pesos, con aumentos estacionales durante el invierno.
Consultado sobre por qué evitaba el sistema bancario formal durante el período investigado, su respuesta fue contundente: “No confío en los bancos. Además, no me gusta perder toda una mañana para que me atiendan”.
¿Y la acusación por narcotráfico?
Respecto de la grave imputación por tráfico de drogas, el detenido aseguró haberse enterado recientemente de esa línea de la investigación. Fue en ese contexto donde lanzó su frase más tajante: “Droga no vendo, ni vendí nunca”. Además, pidió que se profundicen las averiguaciones al respecto, manifestando: “No tengo ningún problema y agradecería que se investigue bien”.
Cabe recordar que Lobos ya había sido detenido en octubre pasado tras un procedimiento policial vinculado a un tiroteo, donde se secuestraron cinco kilos de marihuana. En paralelo a ese caso, avanzaba esta compleja investigación por lavado de dinero.
Mientras “Petiso David” espera en el penal de Benjamín Paz, la causa continúa su curso en la Justicia federal. Los magistrados analizan minuciosamente todos los elementos reunidos para determinar la existencia de una estructura organizada que canalizaba dinero de origen ilícito hacia el circuito legal, una trama cuyas ramificaciones familiares y montos millonarios no dejan de sorprender.
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