Desprendimiento de mampostería en un edificio antiguo obliga al cierre de una transitada intersección
Un edificio antiguo sufrió un desprendimiento en su fachada que obligó a cerrar una de las intersecciones más transitadas. ¿Qué revela este incidente sobre el estado de conservación de las construcciones históricas y quiénes son realmente responsables de su mantenimiento?
Un sector clave del microcentro quedó totalmente cerrado al tránsito tras el desprendimiento de mampostería en la fachada de un inmueble ubicado en Mendoza 281. La situación generó alarma por el riesgo de nuevos colapsos y obligó a vallar la intersección de Mendoza y Virgen de la Merced, afectando a comerciantes, vecinos y peatones que debieron modificar sus recorridos habituales.
El incidente puso nuevamente en discusión el estado de conservación de las construcciones antiguas en la ciudad. Las autoridades implementaron medidas preventivas para garantizar la seguridad pública mientras se evalúan los daños y se determina el curso de acción necesario.
¿Qué define a un edificio como patrimonio?
Osvaldo Díaz, director de Patrimonio del Ente de Cultura, explicó los criterios que determinan qué edificaciones forman parte del patrimonio provincial. Aclaró que la antigüedad por sí sola no es suficiente para que un inmueble sea protegido por ley.
Recordó que, desde la sanción de la Ley 7.500 en 2005 y sus modificaciones posteriores como la Ley 8.645, se han incorporado al registro patrimonial diversos edificios con valor histórico. Estos incluyen viviendas, entidades bancarias y estaciones ferroviarias, a partir de propuestas elevadas por la Legislatura o la comisión de Patrimonio Cultural.
Sin embargo, el edificio de Mendoza al 200 no integra ese listado. “Es una construcción antigua, con identidad, pero no fue incluida porque no se solicitó formalmente y porque debe atravesar una evaluación técnica con fundamentos específicos”, indicó Díaz.
Menciónó que podría haber contado con algún tipo de protección municipal, aunque sin confirmación oficial. El funcionario enfatizó que, más allá del valor histórico, la responsabilidad por el mantenimiento de los inmuebles privados recae exclusivamente en sus propietarios.
Los desafíos de la conservación patrimonial
Díaz remarcó que “desde el Estado se pueden advertir riesgos en las fachadas y comunicar a los dueños, pero la conservación depende de ellos”. Advirtió que la preservación de edificaciones con valor patrimonial implica costos más elevados debido al uso de materiales específicos y técnicas constructivas particulares.
“Muchas fachadas tienen piedra París y requieren intervenciones adecuadas. Sin embargo, en muchos casos se opta por materiales más económicos que no son compatibles”, explicó. También señaló que trabajos como la restauración de carpinterías demandan mayor tiempo y, en ocasiones, procesos artesanales.
Otro factor crítico señalado por el especialista es el abandono. Según detalló, los edificios sin uso se deterioran con mayor rapidez y presentan mayores dificultades para su conservación. “Es fundamental que estén en funcionamiento. Hay múltiples actividades que pueden desarrollarse sin afectar su valor histórico, pero si no se utilizan, el deterioro es inevitable”, afirmó.
Proyectos de recuperación y denuncias
Díaz agregó que existen proyectos de recuperación en estudio para otros inmuebles, aunque aclaró que su ejecución depende de distintos factores. Entre ellos mencionó las condiciones climáticas, señalando que “las obras suelen programarse en épocas secas, ya que las lluvias agravan el estado de estas estructuras”.
Finalmente, las autoridades recordaron que se encuentran habilitados canales de denuncia para alertar sobre edificaciones en riesgo. Los ciudadanos pueden comunicarse mediante la línea de WhatsApp 3813647181 o llamar al 103 de Defensa Civil.
El objetivo de estos canales es facilitar intervenciones preventivas y evitar situaciones que puedan poner en peligro a la comunidad. La rápida respuesta ante este incidente demuestra la importancia de estos mecanismos de alerta temprana.
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