Desesperación en El Rodeo I: Un centenar de presos políticos inició una medida extrema
¿Hasta dónde llegarán para ser escuchados? La desesperación se apoderó de El Rodeo I, donde un centenar de reclusos tomó una decisión extrema que pone en jaque al gobierno chavista. Los detalles de esta protesta que nadie esperaba.
La tensión en las cárceles venezolanas escaló a un nivel crítico este sábado. Alrededor de 100 presos políticos recluidos en el penal El Rodeo I, donde también está detenido el gendarme argentino Nahuel Gallo, comenzaron una huelga de hambre. La protesta fue denunciada por la ONG Foro Penal, que lidera la defensa de los detenidos por razones políticas, en medio de las crecientes demoras en la aplicación de la ley de amnistía impulsada por el gobierno chavista.
Alfredo Romero, director de Foro Penal, dio la voz de alarma a través de su cuenta en la red social X. “Familiares informan que, aproximadamente, 100 presos políticos iniciaron una huelga de hambre en El Rodeo 1”, escribió el activista. La medida extrema pone en evidencia la desesperación de los reclusos y sus familias ante la lentitud de los procesos de excarcelación.
¿Quiénes se sumaron a la protesta?
La abogada y defensora de derechos humanos Tamara Suju también alertó sobre la situación. Suju precisó que a la huelga se sumaron principalmente militares, pero también hay civiles y extranjeros entre los manifestantes. Advirtió que el número podría ser superior al centenar, aunque no pudo confirmar una cifra exacta en el momento de su denuncia.
Este dramático episodio se conoció apenas un día después de que un grupo de mujeres que acampaba frente al comando de la Policía Nacional Bolivariana, conocido como Zona 7 en el este de Caracas, decidiera levantar la huelga de hambre que habían iniciado el sábado anterior. Las familias llevan semanas acampando frente a los centros de reclusión, clamando por la libertad de sus seres queridos.
La promesa incumplida de la amnistía
La oposición venezolana y las organizaciones defensoras de derechos humanos no han cesado en sus reclamos por la lentitud del proceso de excarcelaciones. Todo comenzó tras el anuncio hecho por el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, el pasado 8 de enero. Desde esa fecha, la espera se ha convertido en una tortura para cientos de familias.
Hasta este sábado, según el dirigente opositor recientemente excarcelado Juan Pablo Guanipa, aún hay “más de 800 presos políticos en las cárceles de Venezuela”. Guanipa, líder del partido Primero Justicia y aliado de María Corina Machado, lanzó un duro cuestionamiento: “El régimen no tiene ninguna excusa para mantenerlos presos”.
El político se refería al aviso que dio el viernes por la noche el diputado chavista Jorge Arreaza, quien anticipó liberaciones masivas “en las próximas horas”. Según Arreaza, serían liberados 379 presos políticos luego de que la Asamblea Nacional aprobara la ley de amnistía este jueves. “Cumplan su palabra y liberen a todos los presos políticos”, exigió Guanipa.
Los números detrás de la ley
El jefe del Parlamento, Jorge Rodríguez, aseguró que la ley de amnistía beneficiará con libertad plena a 11.000 presos políticos que, en casi tres décadas, estuvieron en prisión y luego recibieron libertad condicional. “Están contemplados en la ley 11.000 personas que recibieron, por el sistema de justicia de Venezuela, medidas sustitutivas de la privación de libertad”, explicó el diputado en una rueda de prensa.
Sin embargo, desde Foro Penal, su presidente Alfredo Romero y el vicepresidente Gonzalo Himiob denunciaron que esta ley excluye a centenares de personas. Según sus cálculos, unos 400 presos políticos quedarían fuera de los beneficios de la amnistía porque son militares, familiares de estos o civiles imputados por el Estado por supuestos ataques contra la soberanía, como la “Operación Gedeón”, y otros delitos previstos en leyes contra la corrupción.
Además, Romero señaló que el chavismo insiste en restringir el acceso a tribunales, al Ministerio Público y a la representación legal efectiva. Esta situación deja a cientos de personas en un limbo jurídico, alimentando la desesperación que ahora se traduce en medidas extremas como la huelga de hambre iniciada en El Rodeo I.
La protesta en el penal donde se encuentra el gendarme argentino Nahuel Gallo marca un punto de inflexión en la crisis de los presos políticos venezolanos. Mientras las promesas de liberación se postergan, la salud y la vida de un centenar de personas penden de un hilo, convirtiendo las celdas en un escenario de resistencia silenciosa y desesperada.
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