Derrota que no apaga el amor: el Obelisco dijo 'Gracias' a la Scaloneta
¿Sabés qué pasó en el Obelisco después de la derrota? La hinchada argentina respondió de una forma que emocionó hasta al propio Scaloni.
Derrota que no apaga el amor: el Obelisco dijo 'Gracias' a la Scaloneta
La noche del domingo en Buenos Aires no terminó como soñaban los 46 millones de argentinos, pero la tristeza por caer ante España en la final del Mundial y lanzó una frase que enloquece a los argentinos">la final del Mundial 2026 no pudo con la pasión de una hinchada que eligió agradecer. Miles de personas coparon el Obelisco para convertir el dolor deportivo en un reconocimiento masivo al plantel que los hizo vibrar hasta el último minuto.
El emblemático monumento porteño se transformó en el escenario de un festejo de subcampeonato único. Sobre sus caras se proyectó un espectáculo visual cargado de emotividad: frases como “La Scaloneta, un equipo, un país entero” y “La hinchada más linda del mundo” iluminaron la noche. También revivieron imágenes de la Copa América, el título en Qatar y las victorias de este certamen. El cierre fue una enorme palabra: “GRACIAS”.
El mismo mensaje se repitió en la esquina de Corrientes y Cerrito, donde una bandera gigante de Quilmes decía: “Gracias por todo. Y por el fútbol también”, en alusión a las alegrías extrafutbolísticas de los jugadores.
La ciudad que se paralizó por un sueño
El domingo arrancó atípico en una Buenos Aires que respira fútbol. Desde temprano, la mayoría de los transportes cortaron su servicio, los comercios bajaron las persianas y los espacios públicos anunciaron inactividad. Durante las horas del partido, no voló una mosca en las calles. Pero ese silencio tenso se transformó en movilización apenas consumada la derrota. La gente entendió que este equipo merecía ser aplaudido de pie.
Lionel Scaloni: “La idea de que solo vale ganar se destierra”
El DT de la Selección no fue ajeno a lo que ocurría a miles de kilómetros. El entrenador de Pujato reflexionó sobre la histórica movilización en la 9 de Julio y dejó un mensaje contra el exitismo: “Me llena de orgullo que la gente, aun no ganando, salga a la calle; es una señal muy buena que nos va a hacer mejor. La idea de que solo vale ganar se destierra, hemos competido hasta el último minuto. Creo que es valorable, el rival ha sido mejor, pero no tengo nada que reprocharles a mis jugadores, estoy súper orgulloso”.
La noche porteña cerró sin el trofeo, pero con una certeza: el idilio entre la Scaloneta y su gente es una victoria que ya no admite derrotas.
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