Derrota en el aire: el peronismo ya no cree poder frenar la reforma laboral y mira a la CGT
¿Creen que la presión callejera puede cambiar el rumbo? Los detalles de la interna en la CGT y la cruda realidad que enfrenta la oposición en el Senado, donde algunos admiten que ya todo está decidido.
El Gobierno de Javier Milei avanza a paso firme hacia la sanción definitiva de la reforma laboral, con una sesión clave en el Senado prevista para el viernes 27 de febrero. En la oposición peronista reina un clima de resignación y derrota, con dirigentes que admiten a TN que “la suerte está echada” y solo esperan un gesto de fuerza de la central obrera. La expectativa ahora está puesta en si la CGT convocará a un paro más contundente que incluya movilización, tras las críticas internas por la medida “dominguera” del jueves pasado.
La estrategia del oficialismo es clara: lograr la aprobación final en la Cámara Alta para poder abrir las sesiones ordinarias del 1 de marzo con la ley ya promulgada. A pesar de la resistencia mostrada en Diputados, donde la oposición intentó torcer el debate, el panorama en el Senado se vislumbra muy distinto para los bloques opositores.
¿Un último cartucho? La interna en la CGT
Mientras en el peronismo legislativo las esperanzas se desvanecen, la mirada se vuelve hacia la calle y hacia la conducción de la central obrera. Un senador peronista confió a este medio que “hay parte de la CGT que quiere hacer un paro de 36 horas con movilización”, una propuesta que impulsaría el sector más combativo liderado por la UOM. Sin embargo, el mismo legislador fue realista: “A menos que haya mucha presión en la calle y de los gobernadores, no veo un escenario para darlo vuelta”.
Las señales desde la propia CGT, no obstante, son ambiguas. Este viernes, Jorge Sola, uno de sus cotitulares, adelantó que la estrategia principal pasará por los tribunales antes que por las calles. “Vamos a judicializar la ley en su totalidad. Es inconstitucional”, afirmó el titular del Sindicato del Seguro. Fuentes cercanas al triunvirato de la central confirmaron a TN que, de momento, “no ven escenario de movilización y mucho menos de paro”, y que la opción que se baraja es continuar el reclamo en el ámbito judicial.
La cruda matemática del Senado
En los pasillos del Congreso, los números no dan lugar al optimismo opositor. Un referente de peso en la Cámara alta fue contundente al hablar con TN: “Es muy difícil, no creo que cambie nada”. Otro añadió, con crudeza, que “hay muchos que están regalados”, refiriéndose a senadores de otros bloques.
Las cuentas que manejan los senadores justicialistas son elocuentes: estiman contar con unos 30 votos en contra del proyecto, pero el oficialismo superaría holgadamente los 40 apoyos. “La diferencia por estas horas es insalvable”, admitieron. Incluso desde la Unión Cívica Radical, bancada liderada por Eduardo Vischi, anticiparon que acompañarán los cambios que llegaron desde Diputados, allanando aún más el camino para la aprobación.
El senador radical Eduardo Kroneberger lo explicó así a TN: “Es una reforma que inició su debate el año pasado… Esperaremos el dictamen modificado y tendrá aprobación en el Senado”. Ante este panorama, el primer objetivo del bloque peronista pasa por mantenerse unido en el voto en contra, en una sesión donde las sorpresas, según sus propios cálculos, serán escasas.
Los legisladores K se preparan para una semana decisiva, con sesión en comisión el jueves y en el recinto el viernes. “Entre lunes y martes vamos a estar todos en el Senado para terminar de definir la estrategia”, manifestó uno de ellos, aunque el tono general es más de despedida que de batalla por ganar.
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