Declaración explosiva en el caso Érika: la versión de la pileta y el lado oscuro de “El Militar”

¿Qué oculta realmente la declaración de la empleada judicial en el caso Érika Álvarez? La versión de la pileta, los videos íntimos y las contradicciones que podrían cambiar todo.

Por infotucuman · 28/02/2026 · min de lectura
Declaración explosiva en el caso Érika: la versión de la pileta y el lado oscuro de “El Militar”

La investigación por el presunto femicidio de Érika Antonella Álvarez en Tucumán dio un giro impactante con el testimonio de Justina Gordillo, la empleada judicial detenida por encubrimiento. Su relato ante el fiscal Pedro Gallo expuso una trama de violencia, adicciones y relaciones paralelas que complica aún más al principal acusado, Felipe “El Militar” Sosa. La mujer, pareja del imputado, intentó despegarse del crimen negando conocer a la víctima, versión que la familia de Érika desmintió categóricamente.

¿Qué dijo Gordillo ante la Justicia?

Justina Gordillo declaró como imputada ante el fiscal Pedro Gallo. Según su testimonio, el martes 6 de enero fue a la casa de Sosa en Yerba Buena a buscar una notebook y regresó al día siguiente después de trabajar.

Cuando volvió el miércoles 7, pasado el mediodía, encontró a Sosa “en cuero” y la casa impecable. Allí comenzó una discusión donde le recriminó una infidelidad con una ex llamada Gimena.

Sosa lo negó y le contó una versión diferente. “Me dijo que estaba con una chica que no conocía, que había llegado en un Uber a las tres de la mañana, muy drogada”, declaró Gordillo. Y agregó el detalle clave: “Me contó que se metió en la pileta, pero que no había pasado absolutamente nada”.

La familia de Érika responde: “Gordillo miente”

Los dichos de la funcionaria judicial generaron una reacción inmediata de la familia Álvarez. Milena Álvarez, hermana de la víctima, afirmó a TN: “Justina Gordillo miente absolutamente en todo”.

La hermana reveló tener pruebas contundentes: “Yo vi un video íntimo de los tres: estaba Gordillo, estaba Sosa y estaba mi hermana. En todas las declaraciones Gordillo intenta no nombrarla, pero sí la conoce”.

Sobre la versión de la pileta, Milena fue contundente: “Gordillo quiere adaptar las cosas… Quiere instalar que capaz mi hermana se metió en la pileta, se cayó, se golpeó la cabeza y por eso murió”. Y remarcó: “Anto recibió golpes, le hicieron muchísimas cosas. No fue una caída… Sosa la mató”.

Los detalles escalofriantes del crimen

El cuerpo de Érika Álvarez fue encontrado el 8 de enero en un descampado de Manantial Sur. Sin embargo, el momento clave ocurrió entre la noche del martes 6 y la tarde del miércoles 7 en la casa de Sosa, ubicada en calle Santo Domingo al 1.100, Yerba Buena.

Según datos de la causa, la señal del celular de la víctima se perdió a las 3 de la mañana del 7 de enero en ese domicilio. Para los investigadores, ese es el momento del homicidio.

Sosa fue detenido una semana después en Pilar y trasladado a Tucumán, donde quedó acusado de homicidio simple con seis meses de prisión preventiva. La sospecha es que no actuó solo y recibió ayuda para ocultar el cuerpo y borrar pruebas.

Relación tóxica y adicciones

En su declaración, Gordillo describió una relación de casi dos años marcada por humillaciones y cambios bruscos de carácter por parte de Sosa. Atribuyó estos vaivenes al consumo de cocaína y marihuana de “El Militar”.

“Primero era un amor por cómo me trataba y, al rato, me contestaba mal”, relató. La noche previa al crimen, intentó terminar la relación tras una discusión donde Sosa la descalificó: “Sabés que estoy harto de tu cara de cu… Caés y te estás durmiendo. Así es un embole”.

Gordillo admitió haber sido “ingenua” y tolerado infidelidades. Incluso relató que Sosa le hablaba de otras mujeres en tono morboso y trató de mostrarle un video íntimo con otra persona.

Contradicciones y pruebas en contra

Mayra Álvarez, otra hermana de la víctima, desmintió los horarios que manejó Gordillo. “Mi hermana llegó con Sosa en la moto a las 9 de la noche – no en un Uber a las 3 de la madrugada – y Gordillo llegó después”, afirmó.

También reveló que existía un vínculo previo: “Justina le escribía por redes a Érika desde junio del año pasado”. Milena corroboró esto: “Yo vi esos videos y era Gordillo. Era su cara, su cuerpo, era ella”.

Las imágenes de cámaras de seguridad que forman parte del expediente tampoco coinciden con el relato de la empleada judicial sobre los horarios.

El reclamo de justicia se intensifica

Milena Álvarez usó sus redes sociales para responder directamente a Gordillo. En un extenso posteo de Facebook escribió: “El femicidio de Erika Antonella Álvarez, mi hermana, no fue un hecho aislado. Fue asesinada por Felipe Sosa, con la complicidad de otras personas, entre ellas Justina Gordillo”.

Y dirigió un mensaje directo: “Hoy intenta despegarse. Hoy intenta acomodar su versión. Hoy quiere mostrarse como víctima. Pero hay memoria. Hay mensajes. Hay pruebas… No fue ignorancia. No fue casualidad. Fue complicidad”.

La hermana finalizó con una acusación contundente: “Vos viste a mi hermana viva y también muerta”.

Avances en la causa

El jueves, la Policía de Tucumán realizó dos nuevas detenciones en la causa: Nicolás Augusto Navarro Flores y Jorge “Chicho” Díaz. De esta manera, ya son cuatro las personas a disposición de la Justicia.

Gordillo declaró en carácter de imputada, por lo que no está obligada a decir la verdad. El fiscal Gallo deberá analizar sus dichos para determinar su importancia en el caso, aunque su situación procesal no se modificó.

Mientras tanto, la familia Álvarez mantiene su reclamo: “Encima es funcionaria pública del Poder Judicial. Si el mismo Gobernador dijo que caiga quien tenga que caer, no pueden dejarla libre”, exigió Milena.

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