Declaración clave en el juicio Lebbos: una bioquímica negó tener una causa penal, pero el padre de Paulina la contradijo

Una bioquímica declaró no tener causas penales, pero el padre de la víctima la acusó de mentir. ¿Qué detalles ocultos sobre el manejo de las pruebas salieron a la luz en el juicio por el crimen de Paulina Lebbos?

Por infotucuman · 26/03/2026 · min de lectura
Declaración clave en el juicio Lebbos: una bioquímica negó tener una causa penal, pero el padre de Paulina la contradijo

La bioquímica Lilia Moyano aseguró en el juicio por el crimen de Paulina Lebbos que no tiene ninguna causa penal en su contra, una afirmación que fue inmediatamente desmentida por el padre de la víctima, quien reveló el número de un expediente por encubrimiento. El testimonio de la perito, que intervino en la escena del hallazgo del cuerpo en Tapia en 2006, reavivó las controversias sobre el manejo inicial de las pruebas en este caso que lleva casi dos décadas sin resolverse.

Durante su declaración este jueves, Moyano reiteró su versión sobre los hechos del 11 de marzo de 2006. Sostuvo que su labor en el lugar, a la vera de la ruta 341, consistió en recolectar y preservar toda la evidencia disponible del cuerpo de la joven. Sin embargo, este punto ha sido históricamente cuestionado, ya que un mes después de su intervención, personal de Gendarmería Nacional realizó una nueva inspección y encontró objetos que no habían sido resguardados inicialmente.

¿Qué dijo el padre de Paulina?

La declaración de Moyano sobre no tener causas penales activas generó una reacción contundente. Durante un cuarto intermedio, Alberto Lebbos, padre de Paulina, se dirigió a la prensa para refutarla. Aseguró que existe una investigación en su contra y proporcionó el número de expediente: “30657 del 2019, Moyano, Lilia Amelia sobre encubrimiento”. “Miente”, afirmó con contundencia Lebbos, quien sigue de cerca cada detalle del proceso judicial.

Según pudo confirmar este medio, el expediente al que hace referencia Lebbos efectivamente fue iniciado en 2019 por orden de un tribunal que dispuso investigar a la bioquímica por un presunto encubrimiento del homicidio. No obstante, la misma fuente indicó que el caso fue archivado en el corriente año 2024, aunque se desconocen los fundamentos legales de esa decisión.

Controversia sobre las pruebas y los análisis

Uno de los momentos más técnicos y álgidos de la jornada se dio alrededor del análisis toxicológico. Moyano afirmó en su testimonio que el estudio determinó que Paulina Lebbos tenía 1,56 gramos de alcohol en sangre al momento de su muerte. Minutos después, esta conclusión fue puesta en duda por la bioquímica forense Sara Cristina Daives, quien actuó como perito de la querella.

Daives explicó que ese tipo de análisis carece de valor científico cuando se realiza en un cadáver en estado de putrefacción avanzada, como era el caso. La experta detalló que bacterias y hongos presentes en el cuerpo tras la muerte pueden generar alcohol de forma endógena, lo que invalida cualquier intento de determinar la alcoholemia al momento del fallecimiento.

Al concluir su declaración como testigo, Lilia Moyano se dirigió a los periodistas fuera de la sala. Manifestó que el caso Lebbos representó para ella “una gran decepción” y expresó su pesar por no haber podido hacer más por la investigación. Además, trasladó responsabilidades a los primeros fiscales intervinientes, Alejandro Noguera y Carlos Albaca, señalando que las pericias no realizadas sobre la evidencia recolectada fueron decisión de ellos.

Los señalamientos históricos contra la perito

La bioquímica ha estado en el centro de la polémica desde hace años por su manejo de elementos clave de la causa. Fue señalada, específicamente, por la destrucción de larvas que fueron recolectadas del cuerpo de Paulina durante la autopsia. Estos insectos, que pueden ser cruciales para determinar el tiempo y las condiciones de la muerte, permanecieron siete años almacenados sin ser analizados, hasta que Moyano ordenó su eliminación sin una autorización fiscal expresa.

Otro punto crítico ha sido el estado de conservación de cabellos hallados en el cuerpo de la víctima. Estas muestras, con potencial valor para pruebas de ADN, se degradaron tras permanecer años sin que se ordenaran los estudios correspondientes. Sobre este particular, Moyano defendió su actuación durante el juicio, sosteniendo que ella recomendó realizar el cotejo genético, pero que el entonces fiscal Carlos Albaca no dio la orden para proceder.

El juicio por el homicidio de Paulina Lebbos continúa su curso en los tribunales de San Miguel de Tucumán, con la expectativa de que, tras 18 años, se pueda llegar a establecer la verdad sobre lo ocurrido aquel marzo de 2006 en un camino rural de Tapia.

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