Declaración clave en el crimen de Érika: El relato del hombre que vio a “El Militar” con una pala tras la muerte
¿Qué vio el hombre que visitó a “El Militar” horas después de la muerte de Érika Álvarez? Su declaración judicial revela la llamada de auxilio, la pala en la mano y las bolsas sospechosas que cambiaron todo.
Un nuevo testimonio sacude la investigación del brutal femicidio de Érika Álvarez. Nicolás Navarro Flores, imputado por encubrimiento, declaró ante la fiscalía y reveló escalofriantes detalles de las horas posteriores al crimen, incluyendo su contacto con el principal acusado, Felipe “El Militar” Sosa, y las maniobras para deshacerse de pruebas.
Según su declaración rendida este jueves ante el fiscal Pedro Gallo, la mañana del 7 de enero recibió una llamada desesperada de Sosa alrededor de las 6:50. “Escuché que le decía que la joven que estaba con él ‘se estaba muriendo'”, afirmó Navarro Flores, quien incluso relató que durante la comunicación escuchó los intentos del acusado por practicar respiración boca a boca a la víctima.
La escena en la casa de “El Militar”
El imputado sostuvo que, tras esa llamada, se presentó en la vivienda de Sosa en calle Santo Domingo al 1100 alrededor de las 9 de la mañana. La imagen que encontró lo alertó de inmediato: el principal acusado lo atendió con una pala en la mano y con pasto y tierra incrustados en sus uñas. “Esa situación le hizo pensar que el hombre podría estar intentando enterrar el cuerpo en el jardín de la casa”, se desprende de su testimonio.
La tensión aumentó cuando Sosa apareció con una bolsa negra de gran tamaño, similar -según describió Navarro Flores- a la que luego se utilizó para ocultar el cuerpo de la joven, hallado días después en un basural de Manantial Sur. Ante esa visión, el declarante decidió retirarse del lugar.
Nuevos encuentros y la entrega de pruebas
El relato indica que los contactos continuaron a lo largo del día. Navarro Flores afirmó que regresó a la casa por la noche, donde también se encontraba Justina Gordillo, pareja de Sosa y coimputada en la causa. Según su descripción, la mujer estaba al tanto de lo ocurrido y se mostraba visiblemente angustiada, “agarrándose la cabeza”.
En esa oportunidad, Sosa le habría entregado dos bolsas con basura, con un peso estimado en cinco kilos. El imputado aseguró no haber revisado su contenido y que las arrojó en un contenedor de la avenida Belgrano al 1900. Además, recibió el teléfono celular del acusado, el cual dijo haber tirado al cesto de basura de su propio departamento en avenida Mate de Luna al 2200.

Felipe Sosa es el principal imputado por la muerte de la joven, cuyo cuerpo apareció oculto en bolsas de consorcio, en un basural de la zona de Manantial Sur.
La conexión con el narcotráfico
La declaración también tocó un punto sensible: los vínculos de Sosa con las drogas. Navarro Flores afirmó que la noche del miércoles 7 de enero, el acusado le entregó una piedra de cocaína junto con una caja de herramientas cerrada con candado.
Tras la detención de “El Militar”, el imputado dijo haber abierto la caja y encontrado más droga en su interior. Según su versión, decidió deshacerse de la sustancia, colocó herramientas en su lugar y guardó la caja en su domicilio, indicando posteriormente a los investigadores su ubicación para que fuera secuestrada como prueba.
La causa por el femicidio de Érika Álvarez continúa en etapa de investigación a cargo de la fiscalía, que ahora analiza minuciosamente cada uno de los nuevos elementos aportados en esta crucial declaración.
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