De Monteros a España: el armador tucumano que forjó su carrera en el vóley y apunta a la Selección

Federico Arquez, un armador tucumano formado en Monteros Vóley, brilla en la liga de España con el Melilla y mantiene firme su sueño de jugar en la Selección Argentina.

Por infotucuman · 13/01/2026 · min de lectura
De Monteros a España: el armador tucumano que forjó su carrera en el vóley y apunta a la Selección

Un talento nacido en Monteros, formado en las canchas locales y hoy figura en la liga profesional de España, mantiene viva la llama de representar al país. Federico Arquez, de 25 años, construyó su camino desde el vóley formativo tucumano hasta el Club Voleibol Melilla, sin perder de vista su gran objetivo: vestir la camiseta argentina.

Arquez nació en el año 2000 en Monteros y vivió allí hasta los 17. Sus primeros pasos en el deporte los dio en el histórico club formador Monteros Vóley, influenciado por su familia. “Creo que fue por mi viejo y su familia. Mis tíos jugaban al vóley y estaban muy vinculados al deporte”, recordó el jugador. A los seis años ya practicaba mini vóley, forjando las bases de una carrera que luego daría un salto nacional.

El salto a la elite nacional

El punto de inflexión llegó a los 17 años, cuando se mudó a Buenos Aires para incorporarse a Ciudad Vóley, uno de los clubes más competitivos del país. Allí disputó cinco ligas nacionales, enfrentándose a un nivel constantemente alto. “Allá todos los equipos tienen un nivel más alto porque siempre están buscando reforzarse con jugadores de todo el país”, explicó Arquez. Esta etapa fue crucial para moldear su perfil profesional y prepararlo para el desafío internacional.

La aventura europea: de Rumania a España

En 2022 emprendió su primera experiencia en el exterior, fichando por un club de Rumania donde jugó tres temporadas. El jugador admitió que la adaptación no fue fácil. “El idioma fue una barrera muy grande al principio. Me fui con un inglés muy básico y fui aprendiendo a los golpes”, confesó. Sumado a las diferencias culturales, las condiciones climáticas extremas del invierno rumano presentaron otro obstáculo. Sin embargo, logró armar una red de contención con otros jugadores extranjeros.

Este año dio un nuevo giro a su carrera al firmar con el Club Voleibol Melilla de la Liga española. El cambio le trajo una mayor cercanía cultural. “Acá la cultura es muy parecida a la nuestra; manejamos horarios similares y además hay muchos argentinos”, señaló. Desde lo deportivo, también notó un estilo de juego distinto. “En Rumania la liga es más física, con jugadores muy altos e imponentes. En España se juega más al vóley; es más canchero y más dinámico”.

El rol clave y el sueño de la albiceleste

Como armador, su función dentro del equipo es central y de gran responsabilidad. “Me exigen no relajarme, porque es una liga muy pareja y hay que jugar al máximo todos los fines de semana”, detalló sobre la exigencia de la competencia. Su tarea es leer el juego y tomar decisiones tácticas en función de sus atacantes, siguiendo la idea del entrenador.

A pesar de la distancia, mantiene un fuerte vínculo con el vóley argentino y tiene claros sus referentes. “De Argentina, (Luciano) De Cecco es un referente para cualquiera. Fue el mejor armador del mundo”, afirmó sin dudar. Su gran aspiración sigue intacta: “Sí; obvio que sueño con jugar en la mayor”, destacó Arquez, quien ya tuvo pasos por selecciones juveniles. “Creo que entrenándome todos los días, va a llegar. Hay cosas que tengo que corregir y aprender todavía”, reflexionó con madurez.

Instalado en España y en pleno crecimiento, el mensaje de Federico Arquez para las nuevas generaciones de Tucumán es claro: “Que prueben, que se diviertan y se entrenen con compromiso. Es la única manera de sacar el 100%”. Su trayectoria, desde las canchas de Monteros hasta la liga profesional europea, es el mejor ejemplo de ese camino.

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