De consumidor compulsivo a magnate: la fórmula del “Loquito de la hamburguesa” para vender un millón por mes
Julio Gauna, fundador de El Desembarco y Mr. Tasty, pasó de comer 4 hamburguesas diarias a vender 1 millón al mes. Con 100 locales y en negociación por Burger King Argentina, revela su fórmula basada en calidad, servicio y control obsesivo.
Julio Gauna, el fundador de las cadenas El Desembarco y Mr. Tasty, transformó su adicción a la comida rápida en un imperio de 100 locales. Con una facturación mensual de $4.000 millones, revela los pilares de su éxito y negocia la adquisición de la franquicia nacional de Burger King.
La obsesión, para Julio Gauna, no es un defecto sino el motor de su éxito. El empresario santafesino, criado en Mar del Plata y radicado en Buenos Aires desde 2007, reconoce sin tapujos que su intensidad es parte de su ADN. “Ser así me dio resultados, me puso en la cresta de la ola. Pero tampoco me cuesta serlo”, afirma en diálogo con Clarín. Esta misma pasión lo llevó a consumir hasta cuatro hamburguesas diarias, un hábito que derivó en un problema de salud que requirió una cirugía por una hernia de hiato en junio. El episodio, sin embargo, no logró detenerlo: fue operado un sábado y el lunes a las siete de la mañana ya estaba en su oficina.
De 100 dólares a un imperio nacional
Gauna llegó a la capital con apenas 100 dólares y trabajó en telecomunicaciones antes de dar el salto. Decidió vivir de lo que más le apasionaba: las hamburguesas. En 2017 abrió el primer local de El Desembarco en el barrio de Boedo, dando inicio a un crecimiento exponencial. Hoy, su imperio gastronómico cuenta con 100 locales entre sus dos marcas, distribuidos en 16 provincias, desde Perico en Jujuy hasta Comodoro Rivadavia en Chubut. Su obsesión por la expansión es tal que confiesa: “Abrir locales es algo que me excita”.
El modelo de negocio se basa en una combinación de locales propios y franquicias. De los 100 puntos de venta, 10 son de su propiedad y 90 son franquicias, todas abastecidas desde una planta productora de 400 metros cuadrados en Martín Coronado, partido de Tres de Febrero. Gauna ejerce un control férreo sobre la operación: audita cada franquicia cada 48 horas y mantiene reuniones generales cada 45 días. “Si no cumplen con los requisitos, el local franquiciado pasa a mis manos porque se pone en juego la marca”, explica.
Los pilares: calidad, servicio y precio innegociables
Para Gauna, el éxito se sostiene en tres pilares que no admiten negociación: calidad, servicio y precio. Relata anécdotas donde ha tenido que rescindir contratos porque alguna franquicia no utilizaba el pan o la panceta específicos de la marca. “La marca tracciona por la inversión constante. Eso no se negocia”, sentencia. Esta filosofía le ha permitido posicionarse como una de las cadenas de más rápido crecimiento en el país, compitiendo directamente con gigantes como Mostaza y tomando como referencia a McDonald’s, a la que define como “la mejor compañía del mundo” y su faro a seguir.
Las cifras respaldan su estrategia. Actualmente, sus empresas venden un millón de hamburguesas al mes, con una facturación mensual que ronda los $4.000 millones. Incluso en un contexto económico complejo, Gauna mantiene una postura optimista y afirma tener 80 locales en obra, expandiéndose cuando otros se achican. “La Argentina recesiva te sacude todo el tiempo, te exige y si no te adaptás, te caés”, analiza, mostrándose a favor de los cambios económicos.
Un nuevo desafío: la posible adquisición de Burger King
En medio de la conversación, Gauna revela uno de sus proyectos más ambiciosos: negociaciones avanzadas para quedarse con la franquicia de Burger King en Argentina. “No puedo profundizar mucho, pero estamos encaminados”, afirma. Aclara que el interés no es monetario –”no me interesa la guita en este momento”– sino el reconocimiento y el desafío de levantar una marca global. Confía en que su estructura operativa está preparada para asumir una responsabilidad de tal magnitud.
Su vida personal gira en torno al negocio. Está casado con Ximena, quien también trabaja en la empresa, y es padre de tres hijos: Isabella (13), Aria (7) y Noah (3). Sueña con legarles un imperio, aunque deja la decisión de continuarlo en manos de ellos. Mientras tanto, su dedicación es total. Durante la entrevista, su teléfono no deja de sonar y acumula cientos de mensajes de WhatsApp, demostrando que, para el “Loquito de la hamburguesa”, el trabajo nunca se detiene.
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