Crisis en las panaderías: el precio del pan sube y ya cerraron 32 locales en lo que va del año
El pan sube de precio y ya son 32 las panaderías que cerraron. ¿Qué hay detrás de esta crisis que no para de crecer?
La crisis golpea fuerte al sector panadero de la provincia. Ya son 32 las panaderías que cerraron sus puertas en lo que va del año, víctimas de una tormenta perfecta de aumentos de costos, caída del consumo y presión impositiva. Ante este panorama, el precio del kilo de pan sufrirá un incremento de entre el 8% y el 10%, y se ubicará entre los 3.500 y 4.000 pesos.
Pablo Albertus, titular del Centro de Industriales Panaderos de Tucumán, explicó que el ajuste responde al fuerte encarecimiento de los insumos. La margarina y la grasa aumentaron cerca de un 120% en los últimos dos meses, un golpe difícil de absorber. Además, cuestionó los índices oficiales de inflación: “El aumento real de costos que enfrentamos es significativamente superior al que informa el Gobierno”, afirmó.
Gastos que ahogan
Las panaderías no solo lidian con el precio de los insumos. Albertus señaló que los gastos operativos se dispararon. “Hay facturas de energía eléctrica que superan el millón y medio de pesos mensuales”, detalló. A eso se suma una carga tributaria que estimó en un 47%, dejando márgenes de rentabilidad cada vez más reducidos.
Producir un kilo de pan francés cuesta actualmente entre 1.850 y 1.900 pesos. “Una vez descontados salarios, impuestos y otros costos, la ganancia neta es de apenas 500 o 600 pesos por kilo”, explicó. Frente a esta realidad, muchas panaderías se vieron obligadas a diversificar su actividad, incorporando cafeterías, sandwicherías u otros servicios para sostenerse económicamente.
Cambio en los hábitos de consumo
Albertus también destacó un marcado cambio en la forma de comprar de los clientes. “Ya no se llevan una docena de facturas o un kilo de pan, sino que optan por promociones más pequeñas y económicas. Subsistimos con promociones de tres pancitos, tres tortillas o dos facturas”, resumió.
La caída del consumo se combina con la competencia de establecimientos clandestinos que operan sin habilitaciones ni controles sanitarios. “Eso agrava aún más las dificultades de las panaderías formales”, advirtió.
Críticas a la política económica
Finalmente, Albertus cuestionó la política económica del gobierno de Javier Milei. “Las medidas actuales privilegian a los sectores exportadores y descuidan a las pequeñas y medianas empresas”, sostuvo. También criticó la paralización de la obra pública por su impacto indirecto sobre numerosas actividades económicas. “Cada vez resulta más difícil sostener emprendimientos que generan empleo formal”, concluyó.
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