Crisis en Cuba: el régimen se desmorona mientras Trump aprieta la llave del petróleo
La isla vive un nuevo “Periodo Especial” con cortes de luz de 20 horas y una fuga masiva de jóvenes. Descubrí cómo la burocracia castrista y la estrategia de Trump llevan a Cuba al borde del colapso total y quiénes podrían heredar el poder en medio de la debacle.
La isla enfrenta un colapso sin precedentes, con cortes de luz de 20 horas y un éxodo masivo de su población joven. Un bloqueo económico estilo militar desde EE.UU. ahoga al país, pero la burocracia estalinista local tiene una “vastas responsabilidades” en la debacle. El panorama reedita, de modo agravado, el “Periodo Especial” de los 90, pero sin el liderazgo simbólico de antaño.
La estrategia agresiva de la Casa Blanca, que define a Cuba como “una amenaza extraordinaria”, se combina con la miopía de una dirigencia que no supo renovarse. Mientras China y Vietnam avanzaban con reformas económicas, La Habana quedó encerrada por una burocracia senil que saboteó las iniciativas aperturistas.
¿Una oportunidad perdida?
El breve “deshielo” durante la era de Barack Obama insinuó un cambio, pero fue apagado en el primer mandato de Donald Trump. Incluso dentro del régimen, figuras como Raúl Castro se encandilaron con el modelo de renovación vietnamita, el ‘Doi Moi’. Sin embargo, las trabas internas demoraron y luego hundieron cualquier proceso transformador.
La designación de Miguel Díaz-Canel, un dirigente “débil y sin impronta modernizadora”, como sucesor de Raúl Castro, marcó el reconocimiento de esa derrota. El régimen optó por la continuidad de un sistema agotado en lugar de impulsar el relevo generacional y las reformas necesarias.
El éxodo masivo y la pesadilla cotidiana
Las consecuencias son brutales para la población. Hasta un 18% de los cubanos abandonó el país en los últimos tres años, una sangría que se lleva a los sectores más dinámicos, especialmente a los jóvenes. Quienes se quedan sobreviven a rutinarios cortes de luz que se extienden por 20 horas en algunas zonas.
La gente debe cocinar con leña y moverse a pie o a caballo. El turismo, la principal fuente de ingresos, cayó un 18% en 2025 respecto al año anterior. El bloqueo al petróleo es un golpe letal: Cuba necesita 100.000 barriles diarios y solo produce 30.000 en sus yacimientos de la Franja Norte, en Matanzas.
¿Qué pasaría si cae el régimen?
La incógnita sobre el futuro es enorme. A diferencia de Venezuela, en Cuba no hay partidos opositores con militancia real ni figuras visibles que puedan controlar una transición. Si el régimen colapsa, lo haría sin una red de contención política, en un escenario aún más complicado que el del fin de la URSS.
Aquella debacle soviética generó una tribu de oligarcas, los “siloviki” o “silovigarcas”, ex agentes de la KGB que se repartieron los restos del país. En Cuba, algunos nombres ya suenan para un eventual reparto de poder en la hipótesis de un colapso.
Los posibles herederos del poder
Uno de ellos es Oscar Pérez-Oliva Fraga, sobrino nieto de Fidel Castro. Con 54 años y sin usar el apellido Castro para “reducir el desgaste simbólico”, es viceprimer ministro desde 2025 y su carrera está pavimentada hacia la cúspide. Otro actor clave es el conglomerado empresarial GAESA, controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).
Este grupo, un legado de Raúl Castro, captura hasta el 40% de la renta de la isla a través de empresas de telecomunicaciones (ETECSA), turismo (Gaviota), comercio minorista y el puerto de Mariel. En un escenario post-colapso, estos poderes fácticos militares y empresariales podrían jugar un papel decisivo, siguiendo el guion de lo ocurrido en Rusia tras la caída de la URSS.
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