Cortaron una calle del centro y lo que pasó después tiene a vecinos y comerciantes al borde del colapso
Una calle céntrica lleva más de 15 días cerrada y nadie da explicaciones. ¿Qué está pasando realmente detrás de los vallados y por qué los comerciantes hablan de pérdidas millonarias?
Una calle del microcentro lleva más de dos semanas completamente cerrada por un riesgo estructural, generando caos en el tránsito, pérdidas económicas severas y una creciente ola de reclamos por la inacción municipal. La medida, anunciada como provisoria, se extendió sin avances visibles, sumiendo a la zona en la incertidumbre.
La restricción total para peatones y vehículos se implementó en calle Mendoza al 200, en pleno centro de San Miguel de Tucumán, tras detectarse riesgo estructural en un edificio deshabitado. Sin embargo, el eje del conflicto cambió rápidamente: el reclamo ahora apunta a la falta de avances visibles y a la incertidumbre total sobre los plazos para reabrir la vía.
“No se ve a nadie trabajando”, es la frase que más se repite entre los frentistas. Aseguran que, pese al vallado y al corte absoluto, no hay movimiento de obreros ni señales claras de una intervención concreta en el lugar, lo que alimenta la bronca de la comunidad.
¿Qué prometieron y qué está pasando realmente?
Según relatan vecinos y comerciantes, la medida había sido anunciada como algo provisorio. “Dijeron que eran dos días, que era algo rápido, pero ya pasaron más de dos semanas y todo sigue igual”, señalaron. La falta de cumplimiento de esos plazos iniciales no solo profundizó el malestar, sino que transformó una acción preventiva en un problema crónico para la zona.
El impacto económico ya es directo y severo. Los comerciantes de la cuadra aseguran que trabajan a pérdida y que la situación se vuelve cada vez más crítica. “La gente no puede llegar, no hay circulación, estamos prácticamente cerrados”, describieron con preocupación.
En algunos casos, las ventas cayeron de forma drástica desde que se implementó el corte. Otros negocios hablan abiertamente del riesgo de cierre definitivo si el escenario no cambia en el corto plazo. La imposibilidad de estacionar, la falta de paso peatonal y el desvío constante del tránsito han convertido a esta cuadra en un sector fantasma dentro del microcentro.
El efecto dominó que paraliza el centro
El corte total generó un efecto en cadena en el tránsito de toda el área céntrica. Las calles alternativas ahora absorben un flujo vehicular muy superior al habitual, registrándose embotellamientos constantes, especialmente en los horarios pico de mayor movimiento.
Conductores reportan que hay autos que quedan literalmente encerrados, recorridos que se duplican en tiempo y distancia, y demoras que afectan por igual a particulares, al transporte público y a los proveedores de los comercios de la zona.
Vecinos remarcan que la situación complica actividades cotidianas esenciales: llevar chicos al colegio, acceder a oficinas gubernamentales o realizar trámites bancarios en el microcentro se volvió una odisea diaria debido a los desvíos y la congestión.
¿Hay alguna solución a la vista?
Desde el municipio se informó que se están realizando tareas de apuntalamiento y estudios técnicos sobre la estructura del edificio en riesgo. Sin embargo, y este punto es central en el reclamo, no hay una fecha concreta comunicada para la reapertura de la calle Mendoza.
La falta de información clara y de un cronograma definido incrementa la incertidumbre y el enojo entre los afectados. “Que digan cuánto tiempo va a durar, pero que lo cumplan. Así no se puede trabajar”, plantearon comerciantes exhaustos por la situación.
También cuestionan que, pese a la gravedad reconocida del problema edilicio, la respuesta operativa no se refleja en el lugar. Sostienen que no hay actividad visible de obreros o equipos trabajando, lo que genera dudas sobre la urgencia real que le asigna la gestión municipal al caso.
El reclamo que crece día a día
El malestar ya escaló a críticas directas contra la administración local. Vecinos y comerciantes hablan de “inoperancia”, “falta de planificación” y “abandono”, al considerar que no se tomaron medidas eficientes para resolver el problema en un tiempo razonable.
Mientras tanto, el vallado permanece intacto, el tránsito sigue completamente interrumpido y la incertidumbre domina la escena en una de las zonas más transitadas de San Miguel de Tucumán. El reclamo es ahora unánime y claro: exigen soluciones urgentes, presencia real de trabajo en el lugar y un plazo concreto para terminar con un corte que, aseguran, dejó de ser preventivo para convertirse en un problema mayor para toda la zona.
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