Conmoción en Merlo: murió un joven preso por un robo que no cometió durante un traslado
Sergio Mansilla, de 26 años, murió en un traslado penitenciario entre Merlo y Lomas de Zamora. Estaba preso por un robo no probado y su familia denuncia negligencia. La Justicia lo sobreseció tras su fallecimiento.
Sergio Mansilla, de 26 años, falleció tras sufrir un paro cardiorrespiratorio durante un traslado penitenciario desde la Unidad 60 de Merlo a los tribunales de Lomas de Zamora, en la provincia de Buenos Aires. El joven, que padecía síndrome de Tourette y epilepsia, estaba detenido desde principios de 2025 por un asalto que, según su defensa, nunca se probó y por el cual fue sobreseído tras su muerte. Su familia denuncia graves irregularidades en el operativo del Servicio Penitenciario Bonaerense.
La abogada de la familia, Samanta Pedrozo, explicó a TN que Mansilla estaba imputado por el robo a una pareja ocurrido en octubre de 2024 cerca de su casa, en Lanús. La acusación se basaba únicamente en el testimonio de la mujer víctima, ya que las cámaras de seguridad del lugar no lo ubicaban en la escena del hecho. A pesar de la debilidad de la prueba, permaneció privado de su libertad.
Durante su detención, la defensa centró sus esfuerzos en lograr la prisión domiciliaria debido al delicado estado de salud del joven. “La causa estaba controlada, pero el foco pasó a ser su salud”, señaló Pedrozo. Mansilla padecía síndrome de Tourette, epilepsia y problemas de salud mental, con convulsiones recurrentes y un progresivo deterioro físico.
Un traslado con un desenlace trágico
El 7 de octubre, Mansilla fue trasladado desde la Unidad 60 de Merlo a los tribunales de Lomas de Zamora para una pericia psicológica clave para su pedido de domiciliaria. Según su abogada, la pericia terminó cerca de las 14 horas, pero el joven no regresó de inmediato al penal. Recién alrededor de la medianoche ingresó a la guardia del hospital Gandulfo, tras haber sufrido un paro cardiorrespiratorio.
“Hay una brecha horaria que nadie explica. Entre las 14 y las 00 pasó algo, y eso es lo que investigamos”, sostuvo Pedrozo. Mansilla quedó internado en terapia intensiva, inconsciente y con episodios convulsivos constantes. Aun en ese estado, según afirmó la letrada, estuvo esposado a la cama. Murió el 14 de octubre, después de una semana de agonía.
La autopsia preliminar descartó signos de violencia física directa. El informe final indicó que la causa de muerte fue un paro cardiorrespiratorio, aunque quedaron pendientes pericias químicas para determinar cuánto tiempo estuvo descompensado y si recibió la medicación adecuada. La Unidad Funcional de Instrucción N°8 de Lomas de Zamora investiga el hecho como averiguación de causales de muerte.
Denuncias por abandono y una absolución tardía
La familia y la querella apuntan contra las condiciones de detención. Mansilla había estado primero en la alcaidía de Avellaneda y luego fue trasladado a la Unidad 60 de Merlo. “Es una unidad abandonada, sin médicos ni recursos para atender a personas con patologías como las de él”, denunció Pedrozo. A pesar de reiterados pedidos de atención médica e intervenciones del Comité contra la Tortura, los estudios y la medicación nunca se garantizaron plenamente.
Meses después de su fallecimiento, la Justicia dictó el sobreseimiento en la causa por el robo. Para la familia, la decisión llegó tarde y dejó al descubierto una detención que nunca debió ocurrir. La investigación actual analiza dos hipótesis principales: que Mansilla haya sufrido violencia institucional durante el traslado o en los tribunales, o que se haya descompensado sin recibir la atención médica necesaria.
“Se escudan en que tenía una enfermedad de base, pero la perito dijo que estaba compensado. Algo tuvo que haber pasado en el medio”, remarcó la abogada. La familia espera que las pericias pendientes, que serán en febrero, permitan esclarecer las responsabilidades del Servicio Penitenciario Bonaerense en este caso.
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