Conflicto en Amaicha del Valle: acusan a delegado comunal de querer instalar una “Pachamama paralela”

Una autoridad tradicional de Amaicha del Valle denuncia un intento de fracturar una ceremonia sagrada. ¿Un funcionario quiso imponer su propia versión del ritual?

Por infotucuman · 16/02/2026 · min de lectura
Conflicto en Amaicha del Valle: acusan a delegado comunal de querer instalar una “Pachamama paralela”

Una grave denuncia sacude a la comunidad de Amaicha del Valle, donde una referente acusa al delegado comunal de intentar imponer autoridades paralelas para el ritual de la Pachamama, violando la Constitución interna. María Eva Pastrana, recientemente reelegida como autoridad tradicional, reveló los detalles de un intento que, según ella, buscaba generar una división profunda en la comunidad y que sólo se frenó para evitar un estallido de violencia.

María Eva Pastrana, de 75 años, fue reelegida por la comunidad para continuar guiando los rituales de agradecimiento a la Madre Tierra. Sin embargo, su nuevo mandato comenzó marcado por la polémica. Ella asegura que el delegado comunal, un funcionario estatal, intentó designar a otra persona para presidir la ceremonia de la Pachamama, creando lo que ella denomina una “Pachamama paralela”.

¿Qué dice la Constitución de la comunidad?

Pastrana fue enfática al señalar que esta acción constituye una violación a la Constitución interna de la Comunidad India de Amaicha del Valle. “Él quiso poner a una Pachamama paralela, pero la Constitución de la comunidad india no lo permite”, afirmó la referente en diálogo con LA GACETA. Este documento, que rige la vida institucional de la comunidad, establece claramente los procedimientos para la designación de sus autoridades tradicionales.

El intento, según su relato, no prosperó gracias a la intervención de otras personas que lograron frenar la medida. “Frenaron eso para que no hubiera violencia”, confesó Pastrana, dejando entrever el alto nivel de tensión que se generó al interior de la comunidad. La situación pone en evidencia las tensiones que a veces existen entre las estructuras de gobierno estatal y las autoridades tradicionales indígenas.

Un rol que trasciende lo ceremonial

El cargo que ocupa María Eva Pastrana no es meramente simbólico. A sus 75 años, asume el compromiso de guiar espiritualmente a su pueblo y presidir los rituales de agradecimiento, que son fundamentales para la cosmovisión y la cultura local. Su reelección es un reflejo de la confianza que la comunidad deposita en su liderazgo y conocimiento ancestral.

Este incidente ocurre en Amaicha del Valle, una localidad tucumana reconocida por su fuerte identidad diaguita-calchaquí y por ser la sede de la única comunidad indígena de Argentina que cuenta con una Carta Magna propia, otorgada por la Corona Española en el siglo XVIII. La defensa de esa autonomía y de sus instituciones tradicionales es un tema sensible y de gran importancia para sus habitantes.

La denuncia de Pastrana abre un debate sobre los límites de la injerencia de los funcionarios públicos en los asuntos internos de las comunidades originarias y sobre el respeto a sus sistemas normativos propios. Hasta el momento, no se ha conocido la versión del delegado comunal involucrado en estas acusaciones. El caso muestra cómo las tradiciones ancestrales y las estructuras de gobierno moderno pueden entrar en conflicto, incluso en ceremonias tan arraigadas y significativas como la ofrenda a la Pachamama.

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