¿Cómo se forma un payaso de hospital en la Argentina? El viaje de Fortaleza

Vanina Sánchez, psicóloga de 40 años, se formó como payaso de hospital en la ONG Alegría Intensiva. Su alter ego, Fortaleza, ya visita hospitales de Buenos Aires para llevar alegría a niños y familias.

Por infotucuman · 24/12/2025 · min de lectura
¿Cómo se forma un payaso de hospital en la Argentina? El viaje de Fortaleza

La formación de un payaso de hospital en la Argentina es un proceso artístico y humano que busca transformar la experiencia de niños y familias en centros de salud. Vanina Sánchez, una psicóloga de 40 años, sintió un “flechazo instantáneo” al ver un video en Instagram y hoy se prepara para llevar alegría a los hospitales. Su alter ego, Fortaleza, es una clown alegre pero insegura, que solo busca jugar y estar liviana.

Un llamado desde las redes

Vanina Sánchez tenía una vida dedicada a asistir a otros como psicóloga especializada en niños y coach ontológica. Sin embargo, un video que apareció en su feed de Instagram cambió todo. La imagen de niños en hospitales riendo a carcajadas la conmovió profundamente. “Sentí un flechazo instantáneo, en cuestión de segundos todo me cerraba”, relata sobre el momento en que descubrió la labor del payaso de hospital.

Inmediatamente después, se anotó en un seminario de introducción dictado por la ONG Alegría Intensiva. La jornada la fascinó tanto que, a la semana, ya estaba inscrita en el programa de formación de cuatro años que ofrece la institución. Allí comenzó un viaje de autodescubrimiento. “Aprendí a vincularme con el juego y mi infancia. Me encontré con esa niña que tengo adentro”, revela.

El arte de transformar la realidad

Los payasos de hospital son artistas que utilizan el arte clown con un propósito específico. No se trata de un show preparado, sino de una intervención basada en la improvisación y la observación del momento. Su objetivo es llevar alegría, reducir el miedo y mejorar el ambiente en los centros de salud, facilitando el proceso de curación de niños, adolescentes y sus familias.

La ONG Alegría Intensiva, pionera en esta labor en el país, fue fundada hace 17 años por Mariano Rozenberg y Andrés Kogan, quienes importaron el modelo visto en Brasil y España. Irene Sexer, actriz clown y directora del Centro de Formación de la ONG, recuerda que cuando Rozenberg le contó la propuesta, “caí en que era algo maravilloso. Era llevar arte a los hospitales”.

Crecimiento exponencial y formación rigurosa

Lo que comenzó con cinco artistas visitando el Hospital Garrahan hoy es una organización con un staff permanente de 25 payasos, 80 alumnos en formación y presencia en los principales centros pediátricos de Buenos Aires. Los artistas del staff organizan visitas dos veces por semana a distintos hospitales, recorriendo salas de espera e internación.

La formación para los alumnos, como Vanina, es un proceso de cuatro años que incluye prácticas y observaciones profesionales recién en la última etapa. “Durante ese tiempo aprenden el lenguaje de la transformación de la realidad y de lo lúdico, que es el mismo que tienen los niños”, explica Sexer. Un hito simbólico en este camino es la ceremonia en la que cada alumno recibe su nariz roja, momento en el que su alter ego payaso se convierte en una realidad tangible.

La primera práctica y la integración del clown

Vanina Sánchez tuvo su primera práctica intrahospitalaria hace pocas semanas. Vestida con una pollera larga de lunares y flores amarillas, zapatitos acharolados y su nariz roja, presentó a Fortaleza al mundo. Acompañada por su profesora Romina Amato, cuyo nombre de clown es Perla, vivió la magia de sacar sonrisas a todos los que se cruzaban en su camino.

La preparación para ese momento fue intensa y profunda. Sánchez destaca ejercicios como el que les pidió Amato: llevar una foto de su infancia y hablarle a ese niño. “Hicimos todo un recorrido de quiénes somos y aprendimos a integrar todo: tanto lo lindo como lo feo”, relata. Este proceso hizo que Fortaleza comenzara a aparecer cada vez más en su vida personal, fuera de las prácticas. “Fortaleza salía de las prácticas y aparecía cada vez más en mi vida personal”, confiesa.

Un trabajo de presencia y conexión

En el contexto hospitalario, donde las situaciones pueden ser conmovedoras, el trabajo del payaso requiere una conexión especial. Durante su práctica, Sánchez logró dejar de lado a Vanina para conectar completamente con Fortaleza y el juego con los niños. “Callé a Vanina y me conecté con disfrutar del juego con los chicos. No me di ni tiempo a pensar en algo malo o angustiante, si lo hubiera hecho, la cabeza me ganaba”, explica sobre su experiencia.

Irene Sexer aclara que para formarse como payaso de hospital no se necesita conocimiento previo del lenguaje clown. El proceso de cuatro años está diseñado para guiar a los alumnos desde los fundamentos hasta las prácticas profesionales. La ONG Alegría Intensiva continúa expandiendo su labor, demostrando que el arte y la alegría pueden ser herramientas poderosas de transformación en entornos de salud.

También puede interesarle

Sociedad
Sociedad
Sociedad
Sociedad
Sociedad
Sociedad
Publicidad