Cartel explosivo en el Congreso de EEUU: el mensaje que paralizó el discurso de Trump
Un cartel con un mensaje impactante sobre la comunidad afroamericana detonó la tensión en pleno Congreso de Estados Unidos. Lo que siguió fue una seguidilla de protestas, gritos y una expulsión que dejaron al descubierto la profunda grieta política.
Una pancarta con una frase contundente sobre la comunidad afroamericana interrumpió la sesión conjunta del Congreso estadounidense, generando una de las escenas más tensas del año político en Washington. El presidente Donald Trump enfrentó protestas abiertas, gritos y la expulsión de un legislador durante su alocución de 107 minutos, la más larga registrada en este tipo de eventos.
El congresista demócrata Al Green, representante por Texas, se puso de pie mientras el mandatario ingresaba al Capitolio. Levantó un cartel con el mensaje: “Las personas negras no son simios”. La acción apuntaba directamente a un video de contenido racista que había circulado en Truth Social, la red social vinculada al presidente.
En ese material, que luego fue eliminado, el ex presidente Barack Obama y la ex primera dama Michelle Obama aparecían representados como monos. Mientras Trump comenzaba su discurso, Green agitó la pancarta y se negó a sentarse, desatando una reacción inmediata.
¿Cómo reaccionó el recinto?
Desde las bancas republicanas comenzaron a escucharse cánticos de “USA, USA” en un intento por opacar la protesta. Finalmente, el personal de seguridad escoltó al congresista fuera del recinto. Su salida fue recibida con aplausos por parte de los legisladores oficialistas y críticas desde la oposición.
La tensión, sin embargo, estaba lejos de disiparse. Cuando el presidente abordó la cuestión migratoria, afirmó que “el primer deber del gobierno estadounidense es proteger a los ciudadanos estadounidenses, no a los inmigrantes ilegales”. La frase generó una ovación entre los republicanos y fuertes abucheos desde la bancada demócrata.
En ese clima de confrontación, las congresistas Ilhan Omar y Rashida Tlaib interrumpieron al presidente con gritos desde sus lugares. “¡Estás matando estadounidenses! Alex no era un criminal”, le gritó Tlaib. La legisladora se refería a Alex Pretti, un ciudadano estadounidense que murió en enero durante un operativo de agentes federales.
Un discurso marcado por la polarización
Trump respondió desde el estrado: “Deberían avergonzarse de no ponerse de pie”, en alusión a la reacción de los demócratas ante sus anuncios. Minutos más tarde, volvió a apuntar contra la comunidad somalí de Mineápolis, a la que acusó de fraude y de “aprovecharse” de Estados Unidos.
Estas declaraciones generaron nuevas protestas dentro del recinto. Ilhan Omar replicó que el presidente “está mintiendo” y lo acusó de fomentar el odio y la división. La legisladora ya había sido blanco de ataques previos por parte del mandatario debido a su origen y a su postura crítica frente a las políticas migratorias.
A lo largo de su exposición, que se extendió por 107 minutos, Trump defendió con firmeza su estrategia en materia de inmigración. Aseguró que Estados Unidos tiene ahora “la frontera más sólida de su historia” y sostuvo que “en los últimos nueve meses, han sido admitidos cero extranjeros ilegales”.
El contexto de una crisis política
El discurso tuvo lugar en un contexto particularmente sensible. Ocurrió tras la muerte de dos ciudadanos estadounidenses durante protestas contra operativos migratorios en Mineápolis. Este hecho desató una crisis política y derivó en el cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional ante la falta de acuerdo presupuestario.
Los demócratas exigen cambios en los protocolos de los agentes federales. Entre sus demandas se incluye la prohibición del uso de máscaras y la obligación de contar con órdenes judiciales para realizar allanamientos.
En varios pasajes de su alocución, el presidente también atacó a la oposición por su rechazo a un proyecto de ley que exige certificar la nacionalidad de los votantes. Según afirmó, esta iniciativa busca combatir irregularidades que, a su entender, afectaron las elecciones presidenciales de 2020. Desde las bancas demócratas negaron esas acusaciones.
La sesión dejó en evidencia, una vez más, el alto nivel de polarización que atraviesa a la política estadounidense. Entre carteles, consignas, gritos y expulsiones, el discurso presidencial se convirtió en un reflejo del clima de confrontación que domina la escena en Washington.
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