Brigitte Bardot: el adiós terrenal a un ícono de claroscuros y polémicas

Brigitte Bardot fue sepultada en Saint-Tropez. Repasamos su legado como ícono sexual, su activismo animal y sus polémicas declaraciones que marcaron su vida.

Por infotucuman · 07/01/2026 · min de lectura
Brigitte Bardot: el adiós terrenal a un ícono de claroscuros y polémicas

La leyenda cinematográfica Brigitte Bardot fue sepultada en Saint-Tropez, cerrando una vida de intensas contradicciones. La actriz, símbolo de liberación y luego feroz defensora animal, dejó un legado marcado por su arte, su activismo y sus declaraciones controvertidas.

Los restos de Brigitte Bardot descansan desde este jueves en el cementerio municipal de Saint-Tropez, en la Costa Azul francesa. La ceremonia se desarrolló en la colina con vista al Mar Mediterráneo, un lugar que reemplazó su deseo inicial de ser enterrada en su propiedad de La Madrague por razones logísticas. Según su voluntad, el féretro fue un cajón de mimbre blanco cubierto con flores silvestres, en un gesto que contrasta con la opulencia que often rodea a las figuras de su talla.

Relaciones familiares complejas y un acto de mecenazgo

En la puerta de la iglesia la esperaba su único hijo, Nicolas-Jacques Charrier, quien viajó desde Oslo con su familia. La relación entre madre e hijo fue públicamente distante durante décadas, reconciliándose solo parcialmente en los últimos cinco años. La propia Bardot justificó esta dinámica en el pasado: “No tengo instinto maternal, soy demasiado inestable para criar un niño”, declaró cuando su hijo era pequeño. El niño fue criado principalmente por su padre, el actor Jacques Charrier, fallecido en septiembre pasado.

En una notable contradicción, años después de hacer esa afirmación, Bardot decidió financiar y salvar el orfanato fundado por la artista Josephine Baker, a quien ni siquiera trataba con cercanía. Junto a Grace Kelly, la princesa de Mónaco, Bardot asumió las deudas de la institución y garantizó su continuidad.

De símbolo sexual a activista infatigable

Brigitte Bardot irrumpió en el cine como un fenómeno de sensualidad y libertad, siendo descrita por la filósofa Simone de Beauvoir como una “ninfa lasciva”. Anticipó la revolución sexual con una vida personal intensa, que incluyó cuatro matrimonios y numerosos romances, como el que mantuvo con el polista argentino Charlie Mariategui. Sin embargo, con el tiempo se cansó de la vida pública y encontró una nueva vocación.

Sus últimas décadas estuvieron dominadas por una feroz campaña en defensa de los animales. A través de la Fundación Bardot, creada con fondos de la subasta de sus joyas, luchó contra la caza de focas, ballenas y zorros, y denunció prácticas como el degüello ritual sin aturdimiento previo y la producción de foie gras. La fundación, que gestiona un refugio de 46 hectáreas con unos 300 empleados, continuará su labor.

Posturas políticas que le valieron condenas

El otro pilar de su vida posterior fueron sus polémicas posturas políticas y sociales, expresadas sin filtro. Crítica feroz de lo que consideraba una Francia en decadencia, fue multada y condenada en varias ocasiones por declaraciones consideradas homofóbicas e islamofóbicas. Calificó las marchas del Orgullo Gay de participantes “disfrazados como fenómenos de feria”, tildó de “hipócritas” a algunas figuras del movimiento #MeToo y alertó sobre el aumento del islamismo en su país.

Durante el oficio religioso, el sacerdote optó por centrarse en su faceta más amable, evocando el Evangelio de San Mateo y el amor franciscano por los animales. Incluso tarareó fragmentos del samba brasileño “Brigitte Bardot, Bardot./ Brigitte beijou, beijou…”, popular en los carnavales de Río de Janeiro de los años 60, que celebraba su impacto en la pantalla grande. Con su muerte, se apaga una voz siempre dispuesta al escándalo, pero perdura el recuerdo de una artista que definió una época y luego desafió a la siguiente.

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