Bombardeos en Irán no cesan: la sorprendente contradicción entre el Pentágono y la Casa Blanca
Mientras el mundo esperaba una desescalada tras el anuncio de Trump, el Pentágono reveló que los ataques no se detienen. ¿Qué está pasando realmente entre Washington y Teherán? Los detalles de una guerra que mantiene en vilo al mercado global del petróleo.
Mientras el presidente Donald Trump hablaba de “conversaciones productivas” para poner fin al conflicto, el mando militar de EE.UU. confirmó que los ataques aéreos de precisión contra objetivos iraníes continúan sin pausa. Esta revelación expone una brecha inesperada en la narrativa oficial y deja al descubierto la complejidad de una guerra que ya cumple 24 días, con el mercado energético global al borde de una crisis mayor.
El Mando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (Centcom) publicó este lunes en la red social X un mensaje contundente: “Las fuerzas de EEUU continúan atacando agresivamente objetivos militares iraníes con munición de precisión”. El comunicado iba acompañado de imágenes de los bombardeos más recientes, desmintiendo en la práctica cualquier tregua.
Esta declaración llegó horas después de que el presidente Trump utilizara su plataforma Truth Social para anunciar que Washington y Teherán mantenían diálogos “muy buenas y productivas” orientadas a una “resolución completa y total” de las hostilidades. El mandatario incluso había postergado por cinco días su amenaza de destruir la infraestructura eléctrica iraní, supeditándola al avance de las negociaciones.
¿Qué dijo realmente Irán?
Desde Teherán, las autoridades rechazaron de plano la versión de Washington. El portavoz de la cancillería iraní, Esmaeil Baghaei, negó que existieran conversaciones directas con Estados Unidos. Una postura aún más dura fue la del presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, quien calificó las declaraciones de Trump como “noticias falsas” destinadas a manipular los mercados energéticos.
La agencia oficial IRNA reconoció que Irán recibió mensajes de países amigos sobre una solicitud de negociaciones, pero subrayó que su posición sobre el cierre del estratégico estrecho de Ormuz no ha cambiado. Por este paso, crucial para el comercio global, circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial.
Mientras la diplomacia intentaba abrirse paso, la violencia se intensificaba en otro frente. La Fuerza Aérea israelí ejecutó lo que describió como “una amplia ola de ataques” contra infraestructura del régimen en Teherán, incluyendo sedes de seguridad, fábricas de armas y el cuartel general de la Guardia Revolucionaria.

La amenaza latente sobre la economía mundial
La situación energética global agrega una presión extrema al conflicto. Fatih Birol, director de la Agencia Internacional de Energía (AIE), advirtió que la economía mundial enfrenta una amenaza “mayor” por las disrupciones en el flujo de crudo, con al menos 40 instalaciones energéticas en nueve países sufriendo daños severos.
En Estados Unidos, el precio de la gasolina registró su día número 23 de aumento consecutivo, alcanzando los 3.96 dólares por galón, su nivel más alto desde agosto de 2022. La Guardia Revolucionaria iraní respondió a las amenazas con una advertencia propia: atacarían plantas eléctricas que abastecen bases estadounidenses e infraestructuras económicas en las que Washington tenga participación.
El presidente del Parlamento iraní fue más lejos, señalando que incluso las plantas de desalinización, vitales para el agua potable de países del Golfo como Baréin y Qatar, serían consideradas “blancos legítimos”. La agencia Fars publicó una lista de instalaciones en riesgo que incluía la planta nuclear de los Emiratos Árabes Unidos. Un juego de amenazas cruzadas donde, por ahora, los bombardeos y la diplomacia corren en paralelo, sin que uno detenga al otro.
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