Bloquean el acceso a periodistas en la Casa de Gobierno tras revelaciones sobre una campaña extranjera
Una medida gubernamental sin precedentes deja fuera de la Casa Rosada a varios periodistas acreditados. ¿Qué conexión tendría esta decisión con una investigación internacional que reveló operaciones de desinformación?
El gobierno nacional tomó una medida sin precedentes este lunes al impedir el ingreso a Casa Rosada de varios periodistas acreditados, vinculando a sus medios con una supuesta campaña de desinformación financiada desde el exterior. La decisión, calificada como “preventiva” por fuentes oficiales, generó inmediatas reacciones de preocupación en el sector periodístico y organizaciones de prensa.
“No se les quitó la acreditación. Se quitó la huella de manera preventiva, hasta esclarecer los hechos”, explicó una fuente oficial a Clarín. Otra fuente de Casa Rosada aclaró que se trata de “una medida temporal. Mañana vamos a llamar a los responsables de los medios, para ver caso por caso”. Entre los afectados se encuentran Liliana Franco de Ámbito Financiero, Jonatan Heguier y Javier Slucki de El Destape, Tatiana Scorciapino de Tiempo Argentino y Fabián Waldman de La Patriada.
¿Cómo se enteraron los periodistas?
“Llegué a la Casa Rosada como hago casi todos los días para cubrir los acontecimientos, pero a diferencia de lo que ocurre siempre, el agente de ingresos me dijo que mi huella estaba inhabilitada”, relató Javier Slucki. Liliana Franco expresó en su cuenta de X: “A pesar de los años que tengo como acreditada en la Rosada, de ahora en más no podré ingresar”. Agregó con tono irónico: “No conozco ningún ruso, ni siquiera viajé a Rusia”.
Fabián Waldman de FM La Patriada, quien ha tenido varios enfrentamientos verbales con el jefe de Gabinete Manuel Adorni en conferencias de prensa, calificó la medida como “una maniobra absolutamente fuera de lugar, porque no hay nada que pruebe nada. Es todo absolutamente sin ninguna prueba. Esperamos que esto mañana se resuelva”.
Antecedentes de tensión
La relación entre algunos de estos periodistas y el gobierno ya venía marcada por episodios anteriores. Jonatan Heguier de El Destape tuvo un altercado en la última conferencia de prensa de Manuel Adorni hace dos semanas, cuando le preguntó sobre su declaración jurada de bienes y su viaje en avión privado a Punta del Este. “Apenas sos un periodista, no sos un juez”, le respondió Adorni en esa oportunidad, agregando: “Mis decisiones de gasto no las voy a discutir con vos, porque vos no sos juez”.
La medida no se limitó a la Casa Rosada. También la Cámara de Diputados prohibió el ingreso a periodistas acreditados por medios mencionados en el caso, incluyendo La Patriada, El Destape, Gritos del Sur y A24. Esto llevó a una reunión urgente del Círculo de Periodistas Parlamentarios con representantes del presidente de la Cámara, Martín Menem, especialmente por la situación de Federico Pokorowski de El Destape, socio de esa entidad.
¿Qué reveló la investigación?
La medida gubernamental se produce tras la difusión de una investigación realizada por un consorcio internacional de periodistas que reveló una campaña masiva de desinformación en 2024. Según el informe, un grupo de inteligencia ruso identificado como “La Compañía”, que trabaja para el gobierno de Vladimir Putin, habría pagado US$ 283.000 por 250 notas publicadas en 23 medios digitales argentinos con el objetivo de desprestigiar al gobierno de Javier Milei.
La investigación, realizada por los periodistas Santiago O’Donnell, Diana Cariboni y Sofía Álvarez Jurado, detalla que la campaña comenzó en abril de 2024 y se extendió durante al menos seis meses. No se limitó a medios tradicionales: según el documento, también incluyó pagos a influencers de redes sociales e incluso a la hinchada de Huracán para que colgara una pancarta en un partido de Copa Argentina donde la bandera de Ucrania aparecía tachada junto al mensaje “Sí al fútbol, no a la guerra”.
El objetivo principal habría sido desacreditar al gobierno argentino en el momento en que el país mostraba su apoyo a Ucrania en el conflicto con Rusia. La campaña también incluyó acciones más tradicionales como pasacalles y pintadas en contra del apoyo oficial a la resistencia ucraniana.
Reacciones del sector periodístico
La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) expresó este lunes su “preocupación” por la información sobre la supuesta “campaña de espionaje y desinformación” de origen extranjero. La entidad advirtió que, de confirmarse, se trataría de “una maniobra inaceptable de injerencia externa y un intento de manipular el debate público bajo la fachada de producción de información profesional”.
ADEPA consideró que este tipo de campañas “ilegítimas” “distorsionan” el sentido del trabajo periodístico y “pueden afectar la confianza pública en los medios”. Por ese motivo, la asociación pidió “evitar generalizaciones que puedan derivar en cuestionamientos genéricos al ejercicio profesional del periodismo”.
Por su parte, el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) alertó por la “gravedad institucional” de los “discursos de odio” del presidente Javier Milei contra periodistas durante el último fin de semana. El Monitoreo de Libertad de Expresión de FOPEA destacó que Milei usó su cuenta en X para retuitear mensajes que tildaban a periodistas de “terroristas encubiertos”, “mercenarios de la desinformación” o “periodismo basura”.
El presidente también utilizó en varias oportunidades su lema NOLSALP (No odiamos lo suficiente a los periodistas), agregándole incluso el símbolo del peso en la “S” (NOL$ALP) en decenas de publicaciones durante el fin de semana largo. FOPEA registró lo sucedido como “un caso de discurso estigmatizante” por parte del primer mandatario.
El documento de inteligencia que reveló la operatoria fue compartido por el medio africano The Continent a un consorcio que incluye a openDemocracy (Gran Bretaña), Dossier Center e iStories (Rusia), All Eyes on Wagner y Forbidden Stories (Francia) y Filtraleaks (Argentina). La investigación periodística se basó en la filtración de un informe de inteligencia ruso que detallaba la campaña de desinformación.
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