Barrio El Bosque: El secreto que esconden en su patio y que ya vendieron miles de veces

¿Qué se esconde en el pequeño invernadero de una pareja en barrio El Bosque? Descubrí el increíble emprendimiento tucumano que vende plantas que Charles Darwin consideraba “maravillosas”. Entrá y mirá.

Por infotucuman · 06/02/2026 · min de lectura
Barrio El Bosque: El secreto que esconden en su patio y que ya vendieron miles de veces

En un rincón de la Capital, un pequeño invernadero guarda un universo vegetal que parece de otro planeta. No son plantas comunes. Atrapan, digieren y sobreviven de una manera que pocos en Tucumán han visto de cerca.

Facundo Gómez y Fátima Pasteris son los responsables. En su casa del barrio El Bosque, cultivan y venden plantas carnívoras a toda la provincia.

¿Cómo empezó esta locura verde?

Todo fue curiosidad y frustración. “Empecé hace 10 años. Las primeras plantas se morían muy rápido”, confesó Facundo. La falta de información lo llevó a un camino de prueba y error que hoy es un emprendimiento exitoso.

El joven, que estudió Biología y ahora es programador, junto a Fátima, profesora de Biología, relanzaron el proyecto en 2024. “Cuando nos pasamos completamente a las carnívoras explotó el número de mensajes”, afirmó.

¿Qué tipo de plantas producen?

En su invernadero de dos metros cuadrados conviven especies fascinantes. Está la Venus atrapamoscas, que Charles Darwin describió como “una de las más maravillosas del mundo”. Sus trampas se cierran con una descarga eléctrica cuando un insecto toca sus pelos.

También están las droseras, con hojas cubiertas de un mucílago pegajoso, y las sarracenias, con trampas en forma de tubo. “El año pasado vendimos alrededor de mil plantas”, precisó Gómez sobre la demanda.

¿Es difícil cultivarlas en Tucumán?

El clima tucumano ayuda, pero exige cuidados. “Son plantas de exterior, pero de media sombra”, explicó la pareja. El sol directo las quema. El riego es clave: solo con agua destilada o de lluvia, nunca de la canilla.

El sustrato tampoco es tierra común. Usan una mezcla de turba y perlita. Desde la siembra hasta la venta pasa casi un año. Un proceso lento que combina paciencia y ciencia.

Para Fátima, lo más valioso es el acompañamiento. “La gente se emociona mucho. Muchos nos dicen que nunca habían visto algo así”, contó. Incluso llevaron el proyecto a un colegio, donde alumnas cuidaron sus propias plantas para una Feria de Ciencias.

En el patio tucumano de Facundo y Fátima, entre limoneros y mangos, crece un negocio único que atrapa la atención de toda la provincia.

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