Bancos en Tucumán: El silencioso cierre de sucursales que preocupa a empleados y clientes

¿Tu banco cerró la sucursal más cercana? La morosidad récord y la digitalización están detrás de una ola silenciosa de cierres que ya eliminó miles de empleos. Te contamos por qué los bancos aceleran este ajuste y qué significa para Tucumán.

Por infotucuman · 23/03/2026 · min de lectura
Bancos en Tucumán: El silencioso cierre de sucursales que preocupa a empleados y clientes

La morosidad récord y la digitalización masiva están impulsando un ajuste sin precedentes en la estructura física de los bancos, con cientos de sucursales cerradas y miles de puestos de trabajo eliminados en los últimos dos años. Este fenómeno, que se acentuó en el inicio de 2026, no solo busca eficiencia sino que refleja los problemas de una economía con sectores en apuros, incluso aquellos que se consideraban beneficiados.

Los números oficiales son contundentes. La red comercial de la banca argentina, que contaba con 4414 sucursales a fines de 2023, se redujo a 4336 para cerrar 2024 y cayó hasta las 4131 hacia fines del año pasado. Este proceso se ha acelerado en los primeros meses de 2026, generando alarma en el sector gremial.

Detrás de esta ola de cierres hay una combinación de factores urgentes. Por un lado, la mora del financiamiento al sector privado escaló al 6,4% en enero, alcanzando niveles no vistos en dos décadas en préstamos personales (13,2%) y tarjetas de crédito (11%). Esto obliga a las entidades a destinar más dinero a previsiones en un contexto de negocios complicados.

¿Por qué están cerrando tantas sucursales?

Las entidades bancarias argumentan que se trata de una evolución natural hacia la digitalización. “Hoy la afluencia a sucursales cayó muy fuerte y no tiene mucho sentido mantener sucursales, en muchos casos, emplazadas en locaciones no propias y con alquileres muy caros”, explicó una fuente de una entidad privada líder. Otra entidad destacó que “el 90% de las transacciones se realizan de manera digital”, por lo que la inversión se concentra en mejorar ese canal y en las corresponsalías (puntos de atención en comercios).

Sin embargo, más allá de la adaptación tecnológica, admiten que la necesidad de reducir costos se ha convertido en un motor clave. El estancamiento de la demanda de crédito en pesos y las crecientes dificultades para cobrar los préstamos ya otorgados urgen a los bancos a reacomodar sus balances.

El impacto en el empleo y la advertencia del gremio

Este redimensionamiento tiene un costo social directo. En los últimos dos años se perdieron 7683 puestos de trabajo en el sector, y el 62% de esas desvinculaciones ocurrieron en el último año. La situación llevó a La Bancaria a declarar el “estado de alerta y movilización”.

El gremio denunció “políticas de persecución, aprietes y hostigamiento” en algunos casos, “para provocar despidos baratos”. Aclararon que, hasta ahora, gran parte del personal afectado había optado por retiros voluntarios, pero la situación está cambiando.

Un problema que va más allá de la banca

Los analistas señalan que este ajuste replica los problemas de la economía real. El crecimiento actual es impulsado por pocos sectores que no son los mayores generadores de empleo formal, el cual está en caída mientras los salarios pierden contra la inflación.

Incluso entre los sectores considerados “beneficiados” por el modelo económico hay señales de alerta. La morosidad se triplicó entre las empresas desde junio, y los rubros con mayor índice de impagos fueron hoteles y restaurantes, firmas vinculadas a la pesca y la agroindustria.

Pablo Curat, analista y exdirector del BCRA, explicó la presión financiera: “El ratio Previsiones/Cartera Irregular de los bancos cayó del 159% al 94% en 2025. Al ser menor al 100%, cualquier peso adicional que entra en mora impacta directamente y de forma plena en el estado de resultados”. Hoy, los gastos en provisiones por incobrabilidad consumen más del 75% del resultado neto de los bancos.

Este escenario complejo, con fusiones entre grandes entidades como Galicia/HSBC y Macro/Itaú, y el aumento de tasas municipales en algunas provincias, configura un panorama donde la sucursal bancaria de barrio parece ser un modelo en retirada, transformando para siempre la relación de los tucumanos con su banco.

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