Asesinato de una psicóloga en San Juan: 30 años de impunidad y una familia destrozada por la injusticia

Tres décadas después del brutal asesinato de la psicóloga María Rosa Pacheco en San Juan, sus familiares siguen sin respuestas. ¿Qué pasó con las pruebas? ¿Por qué los acusados fueron absueltos?

Por infotucuman · 04/07/2026 · min de lectura
Asesinato de una psicóloga en San Juan: 30 años de impunidad y una familia destrozada por la injusticia

Han pasado tres décadas desde que María Rosa Pacheco, una psicóloga de 34 años y madre de dos hijos, fue brutalmente asesinada en San Juan. Pero el caso sigue dando vueltas: ahora la Corte Suprema de Justicia de la Nación rechazó el reclamo indemnizatorio de los hermanos Juan José y Jorge Balmaceda, el esposo y el cuñado de la víctima, que estuvieron presos casi tres años y finalmente fueron absueltos. Ellos ya llevaron su causa a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

El abogado de los Balmaceda, Horacio Rodríguez del Cid, aseguró que la detención fue ilegal. “Los dos llegaron a estar nueve meses detenidos de manera ilegal, violando tratados internacionales y las normas nacionales. Eso fue reconocido incluso por la propia Corte Suprema de San Juan”, afirmó. Según el letrado, el Estado nunca admitió el daño causado.

Rodríguez del Cid señaló que la demanda buscaba que la provincia respondiera por los perjuicios de una detención que, a su juicio, nunca estuvo justificada. “Nunca hubo peligro de fuga ni riesgo de que entorpecieran la investigación. Todo lo contrario”, remarcó.

¿Qué pasó con las pruebas?

El abogado denunció que el caso estuvo marcado por graves irregularidades desde el principio. Recordó que el primer juez, Juan Carlos Macchi, fue destituido por mal desempeño y que durante la causa “hubo pruebas fabricadas” que nunca se explicaron. “Los hermanos Balmaceda fueron un chivo expiatorio. Nunca supimos qué pasó con toda esa batería probatoria que fue plantada”, denunció.

La hipótesis que los señaló nació de una versión jamás comprobada: el dueño de un hotel alojamiento dijo que María Rosa había estado allí con un abogado. “Eso dio lugar a la teoría del crimen pasional, pero nunca se verificó ni volvió a investigarse”, sostuvo Rodríguez del Cid. También circuló otra línea vinculada a supuestas irregularidades en el Ministerio de Educación, pero tampoco se profundizó.

La noche del crimen

Era el 2 de junio de 1996 cuando María Rosa salió del Sanatorio Almirante Brown después de visitar a su madre internada. Nunca regresó. Tres días después, su Renault 19 rojo apareció incendiado y sin ruedas cerca del dique de Ullum. Al día siguiente, su esposo recibió una carta supuestamente escrita por ella, anunciando que abandonaba a su familia. Peritajes posteriores atribuyeron la carta a Balmaceda, pero ese informe también fue cuestionado.

El horror llegó el 22 de julio de 1996, cuando un llamado anónimo alertó sobre restos humanos en una hondonada del Villicum. Aunque hubo dudas entre los especialistas, los estudios confirmaron que los huesos pertenecían a María Rosa. En la escena también se encontraron un cinturón y una prenda de vestir. La investigación reveló que la víctima fue golpeada en la nuca, descuartizada y sometida a maniobras brutales: le extrajeron cabellos, el cerebro y varios dientes, y parte de los restos presentaban signos de fuego.

Juicio y absolución

La investigación apuntó a Juan José y Jorge Balmaceda bajo la hipótesis de un crimen pasional instigado por el viudo y ejecutado por el hermano. También se barajaron otras líneas, como un posible vínculo con un centro de adicciones o desvíos de fondos en el Ministerio de Educación, pero ninguna se sostuvo. El juicio oral comenzó en junio de 1999 y, el 25 de septiembre, la Sala III de la Cámara Penal absolvió a los hermanos. No fue unánime: dos jueces votaron por la absolución y uno por la condena a perpetua. Para entonces, llevaban casi tres años en prisión preventiva.

Rodríguez del Cid aseguró que “la absolución fue un fallo polémico” y que “el comentario popular era que existía un acuerdo con el poder político para terminar un conflicto”. Pese a las dudas, el abogado afirmó: “La sociedad sanjuanina siempre supo que los Balmaceda eran inocentes”.

La demanda contra el Estado

Tras recuperar la libertad, los Balmaceda demandaron al Estado provincial por daños y perjuicios. El reclamo fue rechazado en todas las instancias. En 2023, la Corte provincial les negó la indemnización, y recientemente la Corte Suprema de la Nación ratificó el fallo por errores formales: el escrito excedía las 10 páginas y no respetaba el tamaño de letra. La defensa ahora espera la resolución de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Vidas destrozadas

El abogado describió el impacto en los acusados. Juan José Balmaceda logró rehacer su vida: se volvió a casar, trabaja y crió a sus hijos. Pero Jorge, su hermano, nunca se recuperó. “El caso lo destruyó. Estaba solo, cayó en un pozo tremendo, se dedicó a la espiritualidad”, relató. Jorge murió el año pasado sin obtener el reconocimiento que esperaba. “Se murió esperando que alguien le dijera: ‘Mire, le voy a dar diez centavos, pero usted estuvo detenido ilegalmente’. Nunca consiguió siquiera ese reconocimiento”, lamentó Rodríguez del Cid.

Mientras tanto, el asesinato de María Rosa Pacheco sigue impune. La pregunta central, 30 años después, sigue abierta: ¿quién la mató?

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