Ascendió a la cima del poder y su caída dejó al descubierto un secreto que nadie esperaba

¿Cómo es posible que alguien que alcanzó las alturas del poder se desplome tan rápidamente? Los detalles detrás de esta meteórica caída revelan más de lo que imaginas sobre cómo funciona realmente el sistema.

Por infotucuman · 29/03/2026 · min de lectura
Ascendió a la cima del poder y su caída dejó al descubierto un secreto que nadie esperaba

Un funcionario que llegó a uno de los cargos más altos del gobierno se vio envuelto en una tormenta de escándalos que revelaron prácticas cuestionables y una rápida desintegración de su imagen pública. La historia de Manuel Adorni, un hombre común catapultado a la Jefatura de Gabinete, se convirtió en un caso emblemático de cómo la ambición desmedida y la falta de experiencia pueden llevar al colapso en el mundo de la política.

Según el análisis de Esteban Schmidt, Adorni fue parte de lo que se describe como “el mileísmo”, un movimiento aluvional y excepcional que lo colocó en una posición para la que no estaba preparado. Su ascenso se basó en lo que el autor califica como “dosis monumentales de alcahuetería” hacia Karina, otra figura amateur en la escena política.

El texto señala que Adorni quiso “mantener a los nenes en el mismo colegio, mantener a la misma mujer, que la mujer funcionara de colectora de ingresos, hacerse millonario, poronguear a los periodistas de la sala de prensa y usar el nombre de Dios en vano”. Schmidt afirma rotundamente que “todas no se pueden”.

¿Qué desencadenó la caída?

La última semana de actividad de Adorni, con “fotos y movimiento de expedientes”, mostró según el autor “el cadáver animado de un resentido que llegó a destino, pero muerto”. Se describe como “el canto del cisne, el lento embalsamamiento del que quiso ser —y fue—”.

El caso escaló con gran velocidad, uniendo según el análisis tanto a la “prensa adicta” como a la “contrera”, y encontró “jueces y fiscales trabajando las 24 horas”. Desde dentro del gobierno mismo, no cesó “la predisposición a perjudicarlo”, transformándolo en lo que Schmidt llama “un verdadero chivo expiatorio”.

Este caso tiene además “la misión inesperada de cortinear un caso de corrupción más grande, el de Libra, y que toca la puerta de los hermanos a cargo del Ejecutivo”. Según el análisis, esto se ha convertido en “el principal incentivo para dilatar su caída”.

El contexto de un Estado cuestionado

Schmidt describe un “Estado subdesarrollado, con instituciones pobres de carácter y ética”, donde “pequeñas y grandes decisiones que dependen de una firma hacen millonario al que está ahí afuera vendiendo café para los ministerios o resmas de papel”.

El autor llega a afirmar con cierto cinismo que “es ridículo, realmente, que el funcionario interviniente no se comisione en este formato. Es demasiado fácil hacerlo, a veces hasta obligatorio”. Explica que “las valijas, para que circulen por abajo, tienen que subir, y el inframundo estatal puede dejar de funcionar si se rompe esa cadena”.

En una conferencia de prensa sobre la designación del periodista Marcelo Grandío en ATC —quien proveyó el charter a Punta del Este—, Adorni habría dicho: “Te puede gustar más o menos, pero tiene su trayectoria”. Schmidt interpreta esto como “impuso una arbitrariedad con el mínimo respaldo curricular necesario para guardar las apariencias, y como único criterio”.

La psicología del poder

El texto cita al “último Galimberti” explicando su conversión a empresario: “Con el quilombo que yo hice, con lo que aprendí, con todos los muertos quemados con fusiles que vi a mi alrededor, después de haber sobrevivido, yo no puedo hacer menos que guita; no me voy a poner una gomería”. Schmidt comenta: “Determinados sacrificios, cuando no cuestan la vida, habilitan al sujeto a vivir sin frenos”.

Si bien reconoce que “hay pocas comparaciones entre una guerra civil vista desde el ojo de un comandante que empujaba a matar y morir, y el derrotero de un hombre gris que quiso salir de seco y lo descubrieron”, el autor señala que “la angustia diaria de vivir en medio de un tembladeral humano dirigido por un presidente cuya salud mental está en entredicho tiene sus consecuencias”.

Describe este ambiente como “un marco de malos tratos, humillaciones, esperas, contemplación del absurdo y alienación”. No fue Adorni como figura pública quien habló “del deslome en Nueva York”, sino según Schmidt “su inconsciente sublevado, que protesta y rompe la cuarta pared para sentarse al lado de los espectadores y decirles: ‘Estoy sufriendo'”.

El análisis concluye reflexionando sobre cómo “la misión histórica, el verso ideológico, la narrativa publicitaria sobre la que se asienta un personaje, tapan el sufrimiento que le provoca la botonera y el presupuesto infinito”.

Llegó crudo a los más alto y perdió enseguida

De mendigo a millonario en dos años es algo que no se tolera ni siquiera acá, tierra de oportunidades para aventureros.

Por Esteban Schmidt

“A la Jefatura de Gabinete se llega siendo millonario, no en medio del trámite; y con… pic.twitter.com/v4DkgiAdb8

— Artemio López (@Lupo55) March 29, 2026

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