Artemis II: la NASA retoma los vuelos tripulados a la Luna tras 50 años en una misión clave para 2026
La NASA lanzará la misión Artemis II en 2026, retomando los vuelos tripulados a la órbita lunar tras 50 años. Es el primer paso de una nueva era que incluye robots, estaciones lunares y la mirada puesta en Marte.
La exploración espacial entrará en una nueva fase operativa en 2026, marcada por el histórico retorno de astronautas a la órbita lunar con la misión Artemis II. Este hito, junto a una agenda global de lanzamientos robóticos y el desarrollo de infraestructura, define el comienzo de una era que tiene a Marte en el horizonte.
El programa Artemis de la NASA concentra la atención mundial con su segunda misión, programada para una ventana de lanzamiento entre febrero y abril de 2026. Artemis II representa el primer vuelo tripulado cerca de la Luna desde la disolución del programa Apolo en la década de 1970, cerrando un paréntesis de más de cinco décadas. La meta no es el alunizaje, sino realizar una prueba integral de los sistemas de la nave Orión y la respuesta de la tripulación en el entorno hostil del espacio profundo.
La odisea de diez días de la tripulación
La misión estará comandada por los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen. El despegue se realizará desde el Centro Espacial Kennedy en Florida a bordo del poderoso cohete Space Launch System (SLS), diseñado específicamente para cargas pesadas y trayectorias de largo alcance. Su plan de vuelo incluye una maniobra en forma de “U” alrededor de la cara oculta de la Luna antes de iniciar el retorno a la Tierra.
Durante los aproximadamente diez días de travesía, se pondrán a prueba elementos críticos como la navegación, las comunicaciones y los sistemas de soporte vital en una cabina mínima. La lejanía de la Tierra transforma la logística y el soporte en un desafío de alta complejidad, donde cualquier falla debe ser resuelta por la tripulación con recursos limitados y sin posibilidad de ayuda inmediata.
Preparación para lo desconocido y la radiación
Uno de los focos del entrenamiento es la preparación para respuestas rápidas ante contingencias y cambios de plan. Fuera de la protección del campo magnético terrestre, la tripulación y la nave también estarán expuestas a niveles elevados de radiación y a potenciales tormentas solares. Los protocolos a bordo buscan indicar cómo resguardarse a tiempo de estos eventos, que pueden afectar tanto la salud de los astronautas como el funcionamiento de los equipos electrónicos.
El éxito de Artemis II es fundamental como antesala para Artemis III, la misión que intentará llevar una tripulación a la superficie lunar, específicamente a la región del Polo Sur. Posteriormente, Artemis IV proyecta comenzar a ensamblar la primera estación espacial en órbita lunar, utilizando una versión evolucionada del cohete SLS para sostener operaciones más largas y autónomas.
El rol crucial de SpaceX y su Starship
La compañía SpaceX de Elon Musk desempeñará un papel clave en esta nueva etapa. Se espera que una nueva versión de su megacohete, la Starship V3, realice su primer vuelo orbital y demuestre la capacidad de reabastecimiento de combustible en el espacio, una tecnología esencial para misiones de largo alcance. En paralelo, desarrolla una variante de la Starship diseñada como “aterrizador” lunar, que integraría la arquitectura del programa Artemis para completar el tramo final del viaje desde la órbita a la superficie.
SpaceX incluso contempla, dependiendo del éxito de las pruebas, el envío de una Starship no tripulada a Marte hacia fines de 2026, aprovechando una ventana orbital favorable. Este plan ambicioso permitiría probar maniobras complejas de aterrizaje y transportar instrumentos científicos adicionales.
Avanzada robótica y el modelo comercial
Mientras se preparan las misiones humanas, la Luna recibirá una nueva oleada de robots. La NASA continúa impulsando su modelo comercial mediante contratos con empresas privadas como Firefly Aerospace, Intuitive Machines, Blue Origin y Astrobotic para realizar alunizajes con cargas científicas. Tras los resultados dispares de misiones en 2025 –con el éxito de Blue Ghost y las dificultades de Odysseus–, la agencia espacial estadounidense apunta a afianzar la confiabilidad de este esquema en 2026.
En la órbita terrestre, la Estación Espacial Internacional (EEI) mantendrá su rol como laboratorio fundamental. Está previsto el arribo de una nueva tripulación en una cápsula Crew Dragon de SpaceX para una estadía de seis meses, dedicada a experimentos en microgravedad. Además, la cápsula Starliner de Boeing realizará un vuelo de prueba no tripulado hacia la EEI, con acoplamiento y entrega de carga, programado a más tardar para abril de 2026, buscando superar los problemas técnicos de su primer intento.
El mapa global de la exploración
La agenda espacial de 2026 es marcadamente internacional. China impulsará su misión Chang’e-7 al polo sur lunar, una región de gran interés científico por la posible presencia de hielo de agua. La misión combinará un orbitador, un módulo de aterrizaje, un rover y un vehículo tipo dron para mapear la zona, evaluar recursos y allanar el camino para posibles asentamientos futuros.
Por su parte, Japón lanzará su misión más ambiciosa: Martian Moons eXploration (MMX), destinada a explorar y recolectar muestras de las lunas de Marte, Fobos y Deimos. El objetivo es determinar si estos satélites son asteroides capturados o fragmentos del propio planeta rojo, lo que aportaría pistas cruciales sobre la formación del sistema marciano.
Europa también tendrá un protagonismo científico con la misión PLATO de la Agencia Espacial Europea. Equipado con 26 cámaras, este observatorio espacial monitorizará el brillo de más de 200,000 estrellas con el fin de detectar y caracterizar exoplanetas, buscando especialmente mundos con condiciones potencialmente habitables similares a las de la Tierra.
En conjunto, el año 2026 se perfila como un punto de inflexión, donde los planes y prototipos dan paso a operaciones concretas. Artemis II simboliza esta transición, acercando nuevamente a la humanidad a la órbita lunar y probando las herramientas que harán posible la exploración sostenida, donde el regreso seguro dependerá más de la meticulosa planificación que de la simple fortuna.
SL
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