Apareció un libro con su nombre que no escribió: la denuncia de un escritor contra la IA
Un escritor francés encontró un libro a la venta con su nombre en la portada. El problema: jamás lo escribió y fue generado por inteligencia artificial. ¿Qué pasó cuando lo denunció?
El escritor francés Julien Blanc-Gras descubrió que su nombre figura en un libro que él nunca escribió, generado íntegramente por inteligencia artificial. El caso, que ya escaló a la justicia, expone una nueva forma de plagio digital.
Blanc-Gras, autor de obras como Touriste y Bungalow, encontró en Amazon un texto titulado Guía completa de aventuras: manual de supervivencia del viajero moderno, firmado con su nombre y vendido a unos 15 dólares. “El problema es que nunca escribí ese libro”, declaró en un artículo de Le Monde.
Según contó, el texto no solo lleva su firma, sino que imita su estilo de trotamundos. Lo calificó como un “libro parásito” que intenta engañar a los lectores haciéndose pasar por obra suya.
¿Cómo funciona esta estafa literaria?
La inteligencia artificial generativa permite crear libros enteros en minutos. En muchos casos, los estafadores imitan el estilo de autores reconocidos, pero usan nombres ficticios. En este, el delito es más directo: usaron el nombre real de Blanc-Gras sin su permiso.
“Los gigantes de la tecnología saquean nuestro trabajo para alimentar sus modelos de IA, sin nuestro consentimiento y sin contrapartida alguna”, denunció el escritor. Y agregó: “La IA satura nuestras pantallas, hace tambalear la realidad y puede apropiarse de nuestras voces, imágenes y nombres en estafas lamentables”.
El libro ya fue retirado de Amazon tras la denuncia, pero Blanc-Gras evalúa acciones legales porque todavía se ofrece en sitios de Estados Unidos, Dinamarca y Corea del Sur, según informó France24.
Un problema que crece en el mundo editorial
El caso de Blanc-Gras no es aislado. Con el auge de la IA generativa, circulan en plataformas online cientos de obras creadas por sistemas sintéticos, muchas imitando estilos de escritores famosos. La diferencia aquí es que el nombre real del autor aparece en la portada, lo que constituye una violación directa de los derechos de propiedad intelectual.
El escritor francés, nacido en 1976, ya había alertado sobre el uso no autorizado de su firma. Ahora, su caso se suma a otros debates sobre cómo regular la IA en la literatura y proteger a los autores de estas nuevas formas de plagio.
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