Alivio para la industria textil tucumana: un acuerdo clave busca frenar la sangría de empleos

¿Puede un alivio fiscal de 90 días detener la hemorragia de empleos en la industria textil tucumana? Los detalles del acuerdo entre Gobierno, empresas y sindicatos que promete no tocar el bolsillo de los trabajadores mientras intenta salvar las fábricas.

Por infotucuman · 12/03/2026 · min de lectura
Alivio para la industria textil tucumana: un acuerdo clave busca frenar la sangría de empleos

En medio de una crisis profunda con cierres masivos y una caída histórica del consumo, el sector textil de Tucumán podría respirar un alivio temporal. El Gobierno nacional, junto a cámaras empresarias y sindicatos, habría pactado una reducción en los aportes patronales por 90 días, una medida desesperada para intentar contener la pérdida de puestos de trabajo registrada en los últimos meses.

El acuerdo, que aún no fue oficialmente confirmado por las autoridades, se habría gestado en la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social del Ministerio de Capital Humano. En la mesa participaron la Cámara Argentina de la Indumentaria (FAIA) y los principales sindicatos del sector: la Unión Cortadores de la Indumentaria (UCI), el Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines (Setia) y el Sindicato Obrero de la Industria del Vestido y Afines (Soiva).

¿En qué consiste el salvavidas para las empresas?

El mecanismo acordado establece que, durante tres meses, el 70% del salario de los trabajadores se pagará bajo el concepto de “no remunerativo”. Esto reduce drásticamente la carga de aportes y contribuciones patronales a la seguridad social, sin tocar el salario neto que recibe el empleado.

La medida se aplicaría a los salarios de febrero, marzo y abril, que se liquidan en marzo, abril y mayo. En la práctica, las empresas textiles que se adhieran solo abonarían el 30% de los aportes patronales que normalmente corresponden. Más de 70 firmas ya se habrían sumado al régimen, que no es automático y requiere adhesión formal.

El acuerdo incluye una cláusula crucial: las empresas se comprometen a no realizar despidos sin causa justificada, ni suspensiones por razones económicas o de fuerza mayor durante la vigencia del beneficio. Además, dejó abierta la puerta a una posible prórroga por otros 90 días si las partes lo consideran necesario.

Un sector en estado de emergencia

Los sindicatos justificaron la medida excepcional en un comunicado conjunto, señalando que el objetivo es “salvaguardar los puestos de trabajo” en un contexto que calificaron de “emergencia”. Aseguraron que el salario de los trabajadores no se verá afectado.

Los números revelan la gravedad de la situación. Un informe de EconViews, basado en datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), muestra que entre noviembre de 2023 y octubre de 2025 se perdieron 18.333 puestos registrados en textiles, confecciones, cuero y calzado. Esto representa una caída del 15.1%, la más pronunciada de toda la industria manufacturera.

La Fundación ProTejer aporta otro dato alarmante: en ese mismo período cerraron 558 establecimientos, un 9% menos, con un impacto particularmente fuerte en indumentaria y calzado.

La tormenta perfecta: consumo en picada e importaciones

La crisis del sector es multicausal. Según la consultora Analytica, desde noviembre de 2023 los precios de ropa y calzado subieron un 149.4%, muy por debajo de la inflación general (259.4%). En términos relativos, el rubro se abarató un 30.6%, alcanzando su nivel más bajo desde 2016, lo que comprimió los márgenes de ganancia de las empresas.

Paralelamente, el sector denuncia una avalancha de importaciones que distorsiona el mercado. La Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) señaló en un comunicado que el problema actual es la “competencia fraudulenta” y la “subfacturación”. Afirman que más del 70% de las importaciones ingresan a valores muy por debajo de los costos de la materia prima, imposibilitando una competencia leal.

Esta situación contrasta con las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien días atrás criticó al sector afirmando que nunca compró ropa en Argentina porque “era un robo”, y bromeó sobre el poder adquisitivo de algunos empresarios textiles.

Frente a este escenario complejo, el acuerdo por la reducción de aportes se presenta como un intento de oxigenar a un sector vital para la economía de provincias como Tucumán, donde la industria textil es una fuente histórica de empleo que hoy lucha por su supervivencia.

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