Alerta nuclear: El argentino que dirige la OIEA revela el peligroso stock de Irán tras los bombardeos
Mientras el mundo mira los bombardeos, el argentino Rafael Grossi, jefe del organismo nuclear de la ONU, revela el dato que mantiene en vilo a los estrategas: Irán conserva el material para algo que podría cambiar todo. ¿Logrará la comunidad internacional evitar el peor escenario?
Mientras los ataques entre Israel, Estados Unidos e Irán marcan la tensión internacional, una voz argentina lanza una advertencia crucial sobre un peligro que persiste: Irán tiene material suficiente para fabricar armas nucleares. Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), detalló la inquietante situación en una entrevista exclusiva.
Grossi confirmó que, más allá del conflicto bélico iniciado a fines de febrero, la situación de los activos nucleares iraníes no ha cambiado. Su principal preocupación radica en un stock específico y altamente sensible.
¿Qué cantidad de uranio tiene Irán?
El organismo que preside el argentino monitorea que Irán posee más de 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60%. “Una cantidad suficiente para fabricar una decena de armas nucleares”, afirmó Grossi con contundencia. A esto se suman las capacidades tecnológicas e industriales que el país mantiene operativas.
Para el jefe del OIEA, esto implica que, inevitablemente, el mundo deberá volver a la mesa de negociaciones. La búsqueda de una solución duradera al programa nuclear iraní, un conflicto de más de dos décadas, se posterga pero no desaparece con los bombardeos.

Rafael Grossi durante una entrevista en el Palacio San Martín, en Buenos Aires.
¿Dónde está guardado ese material peligroso?
Una de las grandes incógnitas es la ubicación exacta de ese material. Grossi aclaró que, según el consenso general, el uranio se encontraría donde estaba en junio de 2025. Los sitios señalados son los túneles del complejo nuclear de Isfahán y, en parte, el complejo de Natanz.
Sin embargo, el director general se abstuvo de calificar esos lugares como “seguros”. Reconoció que sigue siendo una pregunta sin respuesta completa, una incertidumbre que la comunidad internacional deberá resolver.
Consecuencias de un ataque directo al uranio
Ante la pregunta directa sobre qué pasaría si un misil impactara ese stock, Grossi intentó bajar el tono alarmista desde la perspectiva técnica. Explicó que las consecuencias radiológicas serían limitadas, comparables más a una intoxicación química que a una explosión nuclear catastrófica.
El verdadero problema, subrayó, no es ese. El riesgo es estratégico y político: la amenaza latente de que Irán pueda desarrollar armamento nuclear. “Esa posibilidad existe y, por supuesto, no ha desaparecido”, sentenció.
Diferencias clave con los ataques de 2025
Grossi hizo una distinción clara entre los bombardeos actuales y los ocurridos en junio de 2025. Aquel año, los ataques tenían como blanco específico las instalaciones nucleares. Ahora, los objetivos son principalmente políticos e industriales.
Aunque confirmó que hubo impactos en Isfahán y Natanz recientemente, los describió como no “realmente importantes”. No obstante, admitió que, tras años de tensiones, esas instalaciones ya se encuentran “muy deterioradas”.
El contacto con Teherán y el temor a los radicales
El OIEA no ha perdido el contacto con las autoridades iraníes, incluso después del 28 de febrero. No obstante, Grossi reconoce que en plena guerra es difícil hablar de reanudar negociaciones, aunque cree que ese momento llegará y debe ser pronto.
Aquí expuso su mayor temor estratégico: que el conflicto actual fortalezca a los sectores más radicalizados dentro de Irán. “Existe la posibilidad de que algunos sectores más radicalizados sostengan que, dadas las circunstancias, la solución sería finalmente dotarse de armamento nuclear. Y esa es la hipótesis que me preocupa”, confesó. Para el argentino al frente de la agencia nuclear de la ONU, esa es una hipótesis que el mundo debe descartar a toda costa.
Fuente: Clarín
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