Alerta generacional: ¿Por qué los jóvenes de hoy no pueden con la vida diaria?
¿Te cuesta más de lo normal enfrentar el día a día? Un estudio mundial revela por qué los jóvenes están perdiendo habilidades fundamentales para la vida y qué cuatro factores están detrás de esta preocupante tendencia que también afecta a la Argentina.
Un estudio global de salud mental revela un dato que preocupa a padres y especialistas: los adultos jóvenes de 18 a 34 años muestran un “deterioro sostenido” en su capacidad para resolver problemas cotidianos, mientras que los mayores de 55 se mantienen más resilientes. La Argentina, con más de 23.000 participantes en la investigación, no escapa a esta tendencia y ocupa el puesto 34 entre 84 países evaluados.
El proyecto “La mente mundial”, liderado por la neurocientífica Tara Thiagarajan de Sapien Labs, presentó su sexto informe anual. La investigación, que mide 47 habilidades a través de un cuestionario online, incluyó a más de 1,1 millón de participantes con acceso a internet en todo el mundo durante 2025.
Silvia Blitzer Golombek, especialista regional de la organización, explicó que el Coeficiente de Salud Mental (MHQ) de la Argentina es de 74, lo que la ubica en el segmento “manejando”. Esto significa que, en promedio, los participantes locales indican ser totalmente productivos en su vida aproximadamente el 74% del tiempo, es decir, unos 22 días al mes.
¿Qué mide exactamente este coeficiente?
El MHQ no es una simple medición de depresión o ansiedad. Se trata de una métrica compuesta que agrega las valoraciones sobre 47 capacidades y problemas emocionales, sociales y físicos. Estas habilidades determinan nuestra aptitud para funcionar efectivamente en la vida diaria, desde ser flexible frente a cambios hasta establecer lazos emocionales duraderos.
El cuestionario, disponible online y que demanda unos 15 minutos, pide calificar del 1 al 9 destrezas como iniciar y completar tareas que requieren esfuerzo, abordar situaciones con calma, conciliar el sueño, aprender conceptos nuevos e interactuar con familiares y pares.
La brecha generacional que no cierra
Blitzer destacó que lo más preocupante es la brecha entre generaciones. “Casi la mitad de los adultos jóvenes con acceso a internet está sufriendo problemas que afectan su capacidad de desenvolverse diariamente”, señaló. Agregó que, si bien los mayores de 55 permanecen estables, “las generaciones más jóvenes, que tuvieron una caída abrupta en las habilidades relevadas en la pandemia, no terminan de recuperarse”.
El equipo de Sapien Labs identificó cuatro grandes factores determinantes de este deterioro: los lazos familiares y sociales, el uso temprano de smartphones, la espiritualidad (no solo religiosa) y el consumo frecuente de alimentos ultraprocesados.
En el caso argentino, el 70% de los participantes declaró tener cercanía con familiares y amigos, ubicando al país en el segundo lugar después de República Dominicana en este aspecto positivo. Sin embargo, tanto mayores como jóvenes mostraron una disminución en la relevancia de la espiritualidad en sus vidas.
El impacto del primer smartphone y la comida chatarra
Los argentinos acceden a su primer teléfono inteligente entre los 12 y 13 años, pero los nacidos desde 2010 ya lo reciben dos años antes. “Si un chico empieza a usar el teléfono a los 12 en lugar de los 18, esos seis años es mucha diferencia porque gran parte de su infancia, con el desarrollo cognitivo y emocional, ocurre a través de una pantalla y no socialmente”, explicó Blitzer.
Respecto a la alimentación, el 57% de los participantes argentinos menores de 35 años dijo consumir ultraprocesados regularmente, comparado con el 31% de los mayores de 55. Esto coincide con relevamientos locales que muestran cómo estos productos han desplazado a frutas, verduras y cereales en la dieta de niños y adolescentes.
Ante estos resultados, la representante regional planteó que el informe proporciona información útil tanto para cambios personales como para el diseño de políticas públicas. Sugirió medidas como implementar campañas en escuelas, favorecer el tiempo en familia y regular el acceso temprano a dispositivos con internet.
“Estamos encontrando que la densidad de psiquiatras o terapeutas en un país no está asociado con el estado de salud mental de su población”, afirmó Blitzer. “Si la Argentina es un país sobresaliente en vínculos estrechos, se tendrían que pensar políticas que aborden el tiempo en familia y amigos”.
El informe finaliza con tres recomendaciones concretas de autocuidado: limitar o eliminar el consumo regular de alimentos ultraprocesados, dar prioridad a la familia y aquellas prácticas que enriquezcan el espíritu sobre la cultura digital, y no dar smartphones desde muy temprana edad, idealmente no antes de los 13-14 años.
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