Alerta en Tucumán: La carne vacuna se vuelve un lujo y el consumo se desploma a niveles históricos

La carne vacuna está desapareciendo de las mesas argentinas. Con una caída histórica en el consumo y precios que no paran de subir, ¿cómo está afectando esta crisis a las familias de Tucumán? Los detalles de un informe que prende todas las alarmas.

Por infotucuman · 19/03/2026 · min de lectura
Alerta en Tucumán: La carne vacuna se vuelve un lujo y el consumo se desploma a niveles históricos

La mesa de los tucumanos se está quedando sin uno de sus pilares. Un informe revelador muestra que el consumo de carne vacuna en Argentina cayó a su nivel más bajo en dos décadas, una tendencia que golpea directamente a las familias de la provincia. La combinación de una oferta escasa y precios que no dejan de trepar está cambiando los hábitos alimenticios.

Según datos de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra), en el primer bimestre del año el consumo aparente de carne vacuna se derrumbó un 13,8% respecto al mismo período del año pasado. El consumo por habitante, calculado en un promedio de los últimos doce meses hasta febrero, cayó un 2,5%, ubicándose en apenas 47,3 kilos anuales, la cifra más baja en 20 años.

¿Por qué hay menos carne en las góndolas?

La raíz del problema está en una faena en retroceso. En febrero se procesaron 924.300 cabezas, un 10,7% menos que en 2025. En el acumulado de enero y febrero, la caída fue del 11,1%. Esto se tradujo en una producción de 457.000 toneladas, casi 45.500 toneladas menos que el año anterior.

Miguel Schiariti, titular de Ciccra, explicó que la crisis climática es la principal culpable. “La sequía, así como las inundaciones, llevaron a vender animales de forma anticipada y a reducir el stock de madres”, detalló. Este fenómeno, que afectó severamente a las regiones ganaderas, generó menos terneros y, por ende, menos animales disponibles para faena.

Un mercado que funciona “a dos velocidades”

Mientras el consumo interno se contrae, las exportaciones mantienen su ritmo firme. En los primeros dos meses del año, los envíos al exterior sumaron 124.000 toneladas, marcando un aumento del 6,6%. Esta dinámica reduce aún más la disponibilidad de carne para el mercado local, presionando los precios al alza.

La situación se agrava porque la faena actual no permite recuperar el rodeo. En febrero, el 48% de los animales faenados fueron hembras, un porcentaje elevado que indica que se están sacrificando las “fábricas de terneros”, comprometiendo la oferta futura.

El impacto directo en el bolsillo tucumano

La escasez se siente en el precio. En febrero, el valor de la hacienda en pie subió un 8,5% mensual y un impactante 72,7% interanual, alcanzando su nivel más alto en quince años. Esta suba se trasladó al mostrador.

Según el INDEC, en el Gran Buenos Aires los precios de “carnes y derivados” aumentaron un 7,2% en febrero, más del doble que el promedio de los alimentos. Cortes populares como el asado, la carne picada, la paleta y el cuadril registraron incrementos de entre el 10% y el 12% en apenas un mes.

¿Es un problema económico o de oferta?

Para el analista Federico Santángelo, la clave está en la producción. “Muchas veces quieren poner títulos rimbombantes de que cae el consumo de carne por la crisis económica, pero en realidad la caída del consumo es consecuencia de la menor faena”, afirmó. Según su visión, cuando la faena se estabilice en 1,2 a 1,3 millones de cabezas mensuales, el consumo podría repuntar.

Sin embargo, desde la trinchera del comercio minorista, la perspectiva es más cruda. Leonardo Rafael, presidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (Camya), señaló que la caída se profundiza desde octubre. “Los bolsillos quedaron igual, entonces la gente tiene que suprimir algún producto para poder llevar el que necesita”, explicó, describiendo un escenario donde la suba de precios no mejora la rentabilidad del sector, sino que achica los márgenes y complica la cobranza.

El panorama para los próximos meses sigue siendo complejo. Con el rodeo aún en recuperación y una faena que mantiene un alto porcentaje de hembras, la restricción de oferta parece lejos de solucionarse, lo que anticipa que la carne vacuna seguirá siendo un artículo de cuidado en el presupuesto familiar tucumano.

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