Alarma en el sur: tres muertos por hantavirus en un crucero que partió de Ushuaia
Tres pasajeros de un crucero que zarpó de Ushuaia fallecieron por hantavirus. ¿Cómo se contagiaron? Las autoridades investigan mientras crece la preocupación por un posible brote.
Tres pasajeros de un crucero que salió de Ushuaia con destino a Cabo Verde murieron por hantavirus, y aún se desconoce el origen del contagio. El hecho reavivó la preocupación en Argentina, que ya vivió un brote letal en 2019 en Epuyén, Chubut.
El hantavirus es una enfermedad viral aguda grave transmitida por roedores silvestres. En humanos, puede derivar en síndrome pulmonar por hantavirus (SPH), el más frecuente y letal en Argentina, con una mortalidad promedio del 30%.
En Argentina, el primer virus identificado fue el Andes, descripto en El Bolsón y Bariloche en 1996, que marcó un hito mundial por ser el primer brote documentado con transmisión de persona a persona.
El transmisor: el ratón colilargo
El principal responsable de la transmisión en la Patagonia argentina es el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus), portador del virus Andes. Una investigación de diez años realizada por la Fundación Mundo Sano y el Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas (INEVH), con participación de la Universidad Nacional de Río Cuarto y el Municipio de Cholila (Chubut), reveló detalles cruciales sobre la biología de este roedor.

El estudio colocó alrededor de 7.200 trampas por estación en Cholila y encontró que el porcentaje de ratones infectados varía entre el 1 y el 14%. El ratón colilargo es la especie más numerosa y se lo encuentra con mayor frecuencia en ambientes poco perturbados, aunque también aparece en zonas cultivadas y peridomésticas. Estacionalmente, abunda más en otoño e invierno en arbustales y matorrales, y en verano y otoño en los bosques.
Un dato llamativo: los machos son más propensos a la infección que las hembras, y los ejemplares más pesados —es decir, los más viejos— tienen mayor predisposición que los más jóvenes. También los roedores reproductivamente activos presentan más riesgo. Este patrón sugiere que los machos adultos, al desplazarse más y disputar territorio, tienen mayor exposición al virus.
Es importante aclarar que las ratas y lauchas urbanas no son transmisoras del hantavirus. En Argentina circula un número importante de cepas del virus, todas capaces de provocar síndrome pulmonar.
Cómo llega al ser humano
La transmisión ocurre principalmente por inhalación: cuando una persona respira en un espacio —galpón, cabaña, pastizal, huerta— donde los roedores infectados dejaron orina, heces o saliva, el virus se aerosoliza y penetra en las vías respiratorias. También puede ocurrir por contacto directo con roedores vivos o muertos, o con sus excrementos, y por mordedura.
El riesgo es especialmente alto al limpiar espacios cerrados que estuvieron mucho tiempo deshabitados. Las autoridades recomiendan ventilar al menos 30 minutos antes de limpiar, usar barbijo N95, y desinfectar con hipoclorito de sodio.
La variante Andes, predominante en la Patagonia argentina, tiene una característica excepcional: puede transmitirse de persona a persona por vía aérea, a través del contacto estrecho con un enfermo en el período inicial del cuadro febril. Esta es la única cepa conocida con esta capacidad, lo que la convierte en un peligro sanitario especial. Los brotes de El Bolsón (1996), Epuyén (2018-2019) y ahora el crucero desde Ushuaia (2026) son los casos más emblemáticos.
Los síntomas del hantavirus
El cuadro comienza con síntomas similares a los de una gripe: fiebre superior a 38,5°, dolores musculares intensos —especialmente en muslos, caderas y espalda—, escalofríos, dolor de cabeza, náuseas, vómitos y diarrea. En pocos días puede progresar a un síndrome cardiopulmonar grave: dificultad respiratoria aguda, presión arterial baja y shock. No existe vacuna ni tratamiento antiviral específico. La atención en una unidad de cuidados intensivos, con oxígeno suplementario y asistencia respiratoria, es la única herramienta disponible. La detección precoz es determinante para la sobrevida.
El brote de Epuyén: la alarma que sacudió a Argentina en 2019
El antecedente más grave de los últimos años ocurrió entre fines de 2018 y principios de 2019, en la pequeña localidad de Epuyén, Chubut. Todo comenzó en una fiesta social celebrada el 3 de noviembre de 2018: un asistente estaba infectado sin saberlo y contagió a varios de los presentes. La cadena de transmisión persona a persona se extendió rápidamente.
El año 2019 fue el que registró más casos confirmados en el período 2019-2024, con 86 en total, coincidente con el brote de Epuyén, y también el año con mayor cantidad de fallecidos: 13 personas. El brote finalizó con 28 casos confirmados en esa localidad y víctimas en otras provincias, incluida una ciudadana chilena. La epidemia generó un impacto social enorme: la localidad sufrió discriminación y aislamiento.
El panorama actual: 2025 y 2026, años de alerta máxima
Los datos más recientes son preocupantes. Durante 2025, Argentina confirmó 86 casos de hantavirus con 28 fallecidos, lo que representa una letalidad del 33,6%, la más alta registrada en años recientes. En los años previos, la letalidad había oscilado entre el 10% y el 22%.
La región Centro —Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos— se encuentra en situación de brote durante la temporada 2025-2026, con la mayor concentración de casos en el Delta e Islas del Paraná y en los humedales de Samborombón. Entre las víctimas del inicio de 2026 se cuentan un adolescente de 14 años de San Andrés de Giles, un hombre de 59 años en Chacabuco, un hombre de 33 años en Mar del Plata, y una niña de 10 años, Mía Rodríguez, en General Belgrano, sumando cuatro muertes en la provincia de Buenos Aires en los primeros días del año.
Los expertos y el Boletín Epidemiológico Nacional señalan que la alta letalidad podría estar asociada a la subnotificación de casos leves.
El peso histórico del virus
Desde 2019 hasta 2024, se registraron 51 fallecidos por hantavirus en Argentina. Entre 2013 y 2018, otras 111 personas murieron. La mediana de edad de los casos es de 32 años, y el 69,4% corresponde al sexo masculino.
Las medidas de prevención recomendadas son simples pero efectivas: controlar y reducir las poblaciones de roedores, evitar el contacto con sus excrementos, ventilar largamente los espacios cerrados antes de limpiarlos, usar barbijo N95 en zonas de riesgo, y lavar pisos y superficies con lavandina. Ante fiebre alta, dolores musculares y posible contacto con roedores o con personas confirmadas como casos de hantavirus, la consulta médica inmediata puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
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