A cuatro meses del crimen de Érika: la pista que la familia no quiere que se pierda
A cuatro meses del femicidio de Érika Antonella Álvarez, la familia revela detalles escalofriantes. ¿Qué vieron sus ojos que la llevó a la muerte?
La investigación por el femicidio de Érika Antonella Álvarez, cuyo cuerpo fue hallado en un basural de Manantial Sur tras ser asesinada a golpes en Yerba Buena, acumula nuevas evidencias que podrían cambiar el rumbo de la causa. Mientras el fiscal Pedro Gallo avanza con pericias pendientes, la familia de la víctima sostiene que el crimen no fue obra de una sola persona y exige que se investigue una trama más profunda.
¿Quiénes están imputados?
Hasta el momento, la fiscalía imputó a Felipe Sosa, alias “El Militar”, como presunto autor del femicidio, y a Justina Gordillo, Jorge Orlando Díaz y Nicolás Navarro por encubrimiento. Sin embargo, el fiscal no descarta nuevas imputaciones a medida que avancen las pesquisas. Los cuatro continúan detenidos pese a los intentos de sus defensas de obtener arrestos domiciliarios.
Las pruebas que aún se analizan
Milena Álvarez, hermana de la víctima, explicó que todavía están pendientes los peritajes de los teléfonos celulares, el análisis de mensajes entre los imputados y la revisión de cámaras de seguridad. También esperan que puedan desbloquearse otros dispositivos de Sosa, quien solo entregó la clave de uno de sus teléfonos. “La investigación está bien encaminada, pero faltan muchas medidas”, señaló.
La hipótesis de la familia: ¿vio algo que no debía?
Para los familiares, el móvil del crimen aún no está claro, pero mantienen la teoría de que Antonella “vio algo que no debía”. Milena descartó que el homicidio se haya producido por un exceso en el consumo de drogas y aseguró que Sosa tenía experiencia en ese ambiente. Además, reveló que existe un video de la noche del crimen en el que se ve a Sosa llegando a su domicilio en motocicleta junto a una mujer cuya identidad no fue determinada. “Si no es Antonella, nunca se supo quién era ni qué pasó con ella”, afirmó.
¿Red de trata?
La familia sospecha de una posible vinculación con redes de trata de personas. Milena sostuvo que Gordillo buscaba chicas con problemas de consumo y necesidades económicas para “reclutarlas”. En mensajes incorporados a la causa, se encontraron conversaciones en las que Gordillo sugería trasladar a Antonella a otro país, algo que, según interpreta, no tenía fines recreativos.
Respecto de un hombre conocido como “El Paraguayo”, Milena dijo no creer que esté relacionado directamente con el femicidio, aunque sí lo vinculó con presuntas actividades de narcotráfico en las que también estaría involucrado Sosa. Cuestionó que la investigación federal por narcotráfico haya quedado bajo la órbita del juez José Manuel Díaz Vélez, recordando que anteriormente había dejado en libertad a Sosa en una causa relacionada con plantas de marihuana.
El rol activo de la familia
Milena remarcó que la familia aportó datos, nombres y pistas fundamentales desde el inicio. Tras el hallazgo del cuerpo, insistieron ante la comisario Susana Montero para que se investigara una dirección en Yerba Buena, debido a que ella misma había solicitado los viajes de Uber para su hermana. Esa insistencia fue clave para profundizar líneas que luego se confirmaron.
Actualmente, los familiares continúan realizando averiguaciones por cuenta propia. Lograron acceder a la nube digital de su hermana y siguen revisando información en busca de nuevas pistas. Milena reconoció a Nicolás Navarro recién durante la audiencia de imputación, a partir de una fotografía que Antonella le había mostrado tiempo atrás.
Reclamo de justicia
“Queremos que se conozcan los nombres de quienes todavía no fueron mencionados y que nadie obtenga beneficios por dinero o privilegios”, sostuvo Milena Álvarez, quien insistió en que el caso aún esconde aspectos no revelados y una trama mucho más profunda que la conocida hasta ahora.
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