A 50 años de una tragedia que estremeció a la Iglesia: la historia de los dos seminaristas asuncionistas desaparecidos en 1976
¿Qué pasó con los dos seminaristas asuncionistas secuestrados en 1976? A 50 años, la historia de una lucha que nunca terminó.
El 4 de junio de 1976, dos jóvenes seminaristas asuncionistas fueron secuestrados en el barrio Manuelita y nunca más se supo de ellos. A medio siglo de aquel episodio, la historia de Carlos Di Pietro y Raúl Rodríguez sigue siendo un símbolo de la violencia que atravesó la Argentina de los años 70. Este artículo reconstruye sus vidas y la incansable lucha del padre Roberto Favre por justicia.
¿Quiénes eran Carlos Di Pietro y Raúl Rodríguez?
Carlos Antonio Di Pietro nació el 8 de agosto de 1944 en Buenos Aires. Creció como hijo único y desde los 17 años trabajó para ayudar a su familia. Ingresó al seminario asuncionista a los 22 años, influido por la comunidad de La Lucila. Hizo sus votos perpetuos el 30 de noviembre de 1975 en el Santuario de Lourdes de Santos Lugares. Era conocido por su solidaridad y su trabajo pastoral entre los más humildes. Fue secuestrado el 4 de junio de 1976 y permanece desaparecido.
Raúl Eduardo Rodríguez nació en Lobos el 29 de marzo de 1947. Quedó huérfano y trabajó desde los 15 años. Llegó al seminario en 1967 tras leer un aviso en la revista Esquiú. Cursó Filosofía y Teología en el Colegio Máximo de San Miguel junto a Di Pietro. Era un lector voraz y de gran capacidad analítica. Hizo sus votos perpetuos en 1975. Fue secuestrado el mismo día que Carlos y también sigue desaparecido.
De ambos se conservan reliquias: la cruz de profesión de Di Pietro y el reloj pulsera de Rodríguez.
El padre Roberto Favre: el incansable buscador de justicia
Roberto Favre nació el 26 de junio de 1933 en Villa Sauze, provincia de Buenos Aires. Se ordenó sacerdote el 22 de febrero de 1964 y llegó a ser superior de los asuncionistas en Argentina en 1973. Tras el secuestro de los seminaristas, interpuso un hábeas corpus en el Juzgado Federal N.° 3 de San Martín y realizó gestiones ante la Nunciatura y la Conferencia Episcopal. Una empleada judicial le advirtió que lo seguían dentro del juzgado, pero él no dejó de ir.
El 5 de julio de 1976, durante el funeral de los palotinos asesinados en San Patricio, Favre pronunció un sermón histórico frente a autoridades militares: “No puede haber voces discordantes en la reprobación de estos hechos… Hay que rogar a Dios no sólo por los muertos, sino también por las innumerables desapariciones que se conocen día a día”. Fue el primer reclamo público por los desaparecidos frente a militares. Días después, el convento de Lourdes fue allanado.
Favre falleció el 2 de diciembre de 2023, sin haber encontrado a sus seminaristas. En 2013, a días de la elección de Francisco, confesó: “Bergoglio pudo encontrar a sus jesuitas secuestrados; yo sigo buscando a mis asuncionistas”.


La próxima semana, en estas columnas, publicaremos un reportaje al padre Luis Ramón Rendón, el único sobreviviente de aquella tragedia.
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