A 10 años del brexit, el Reino Unido sigue pagando la factura: ¿valió la pena?
Diez años después del referéndum, la economía británica es hasta un 6% más pequeña y la inestabilidad política no cesa. ¿Realmente valió la pena abandonar la UE?
Diez años después del referéndum que sacudió al mundo, el Reino Unido continúa enfrentando las consecuencias económicas y políticas del brexit. La economía británica es entre un 4% y un 6% más pequeña de lo que habría sido si hubiera permanecido en la Unión Europea, según coinciden la mayoría de los economistas. Y la inestabilidad política no da tregua: el país se prepara para tener su séptimo primer ministro desde aquel 23 de junio de 2016.
¿Qué pasó con las advertencias?
En 2016, el gobierno británico advirtió que votar por la salida provocaría “un impacto inmediato y profundo” en la economía. El tiempo les dio la razón, pero no en los plazos. El brexit no se concretó hasta enero de 2020, y las normas comerciales recién cambiaron en 2021. Eso ocultó los efectos durante años.
Hoy, el panorama es claro: el Producto Interno Bruto del Reino Unido se redujo hasta un 8%, según un estudio del profesor de Stanford Nicholas Bloom. Aunque otros expertos discuten esa cifra, la mayoría acepta que la economía es un 4% a 6% más chica. La Oficina de Responsabilidad Presupuestaria estima que la productividad caerá un 4% a largo plazo.
Comercio: el talón de Aquiles
El mayor costo llegó por el lado comercial. Las exportaciones a la Unión Europea cayeron un 12% y las importaciones un 16%, según el Centro para la Reforma Europea (CER). Los productos agrícolas y alimenticios fueron los más golpeados, con una caída del 30%. Para los criadores de mariscos, los controles fronterizos hicieron inviable exportar.
El Reino Unido firmó 39 acuerdos comerciales con 72 países, pero no lograron compensar las pérdidas con Europa, que sigue siendo su mayor socio (más del 40% del comercio). La Oficina de Responsabilidad Presupuestaria asume que esos nuevos acuerdos “no tendrán un impacto significativo”.
Inversión paralizada y migración cambiada
La incertidumbre del brexit frenó la inversión empresarial. El Instituto Nacional de Investigación Económica y Social calcula que cayó un 4% a largo plazo. “Los únicos que se beneficiaron fueron consultores, abogados y agentes de aduanas”, dijo Anton Spisak, del CER.
En lugar de reducir la inmigración, como prometían los partidarios del brexit, llegó una ola de trabajadores de fuera de la UE. Sectores como la hostelería y la salud perdieron su base tradicional y ahora enfrentan costos extra. “Apenas empezamos a entender ese cambio”, señaló Sarah Hall, de la Universidad de Cambridge.
Londres resiste, pero pierde terreno
El sector financiero temía perder su lugar, pero Londres sigue siendo el mayor centro financiero de Europa. Sin embargo, ha sufrido “un pinchazo lento”: parte de la negociación bursátil se mudó a Ámsterdam y la gestión de activos a Dublín. Las nuevas ofertas de trabajo ya no llegan como antes.
¿Hay vuelta atrás?
Con inflación persistente y deuda elevada, la idea de acercarse a Europa gana fuerza. El favorito a primer ministro, Andy Burnham, calificó al brexit de “perjudicial”. Pero el Partido Laborista descartó volver al mercado único o a la unión aduanera. En Bruselas tampoco hay ganas de renegociar.
“Pueden cambiar muchas cosas en la próxima década”, dijo Spisak, pero no espera movimientos grandes antes de las próximas elecciones. Mientras tanto, los costos siguen sumándose. “El costo más importante del brexit es el costo de oportunidad: todas las cosas que no pasaron por su culpa”, concluyó.
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